Por: Antonio Sola

11 PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA ESTRATEGIA POLÍTICA

1. Conócete a ti mismo y conocerás al electorado.

Uno de los puntos que ha transformado la manera de hacer campañas electorales ha sido la personalización de la política. La necesidad, cada vez mayor, de conocer al hombre o mujer tras el candidato. En nuestro siglo es imposible concebir la política sin líderes. Los seres humanos nos relacionamos con más facilidad con otra persona en la que podamos buscar patrones de identificación, valores, necesidades y actitudes que nos representen.

2. Conoce a tu adversario como a ti mismo.

El punto de partida de una campaña electoral es entender que se trata de una competición en la que, al igual que sucede en un proceso de compra, los electores ‘compararán’ a los candidatos para tomar su decisión y votar. Por ello, hay que conocer al adversario tan bien como uno se conoce a sí mismo. Es fundamental realizar una radiografía detallada de los adversarios.

3. Cuenta historias.

Las historias conectan al candidato con el votante y construyen un puente que lo lleva a la urna. La palabra clave aquí es ‘conexión’, y el clic de esta conexión lo logra, definitivamente, una historia bien contada que, necesariamente, ha de captar la atención, generar interés, deseo y acción. Cuando algo nos emociona lo recordamos con más facilidad, si pensamos qué tienen en común los grandes discursos de la historia que aún nos emocionan hoy al escucharlos, es porque sabemos que, más que un discurso, esa persona nos entregó algo personal y único, nos entregó un pedacito de su alma. Por eso, frases como “Tengo un sueño” y “No preguntes qué puede hacer tu país por ti” son inolvidables no solo para la mente, sino para el corazón.

4. Diferencia entre comunicar e informar.

Informar genera conocimiento, comunicar genera sentimiento. Las personas, los electores, no recuerdan la información, recuerdan lo que sintieron, lo que les produjo alguna emoción.

5. Político que no se adapta, se extingue.

No existen fórmulas mágicas ni conocimiento absoluto. Por eso la estrategia es solo una guía, no una bola de cristal. La estrategia puede prepararte para el futuro, pero no adivinarlo. Por lo tanto, la capacidad adaptativa es tan importante para un candidato, como respirar.

6. Nadie sabe más que todos.

Para que un líder cuente con la legitimación del público (electores, opinión pública, sponsors, etc.), ha de creer en la inteligencia colectiva y, por ello, la estrategia debe estudiar en profundidad los grupos objetivos de ciudadanos que validan y representan necesidades puntuales. De aquí, se desprende que el primer paso es realizar una investigación, seguida de acciones para motivar, emocionar y movilizar, y no olvidando que la etapa final de la legitimación es la gestión. No es sólo hacer promesas. Hay que plantear soluciones y mostrar que esas necesidades han sido escuchadas y son la prioridad del candidato.

7. De nada sirve la estrategia sin táctica y la táctica sin estrategia.

A menudo, estos dos conceptos son confundidos o asimilados. Sin embargo, la táctica -el ‘cómo se hace’- es la manera de hacer la campaña para cumplir los objetivos planteados en la estrategia -el ‘qué se hace’-.

8. Conviértete en un líder.

El liderazgo se forma, se construye, se crea. Hay personas que nacen con muchas cualidades que los predisponen al liderato y nunca lo logran. Por el contrario, hay muchas otras que aunque no tienen una predisposición con sus características de nacimiento, logran ser inolvidables, dejando su huella en la historia por su capacidad de liderazgo. En esta línea, para convertirse en un líder, se requieren dos aspectos fundamentales que están por encima de cualquier característica personal: el deseo de serlo, y la disciplina para formarse.

9. Construye soluciones
para el primer m2 de la gente.

El primer metro cuadrado -concepto que tomo prestado de Pablo Knopoff, socio de la encuestadora, Isonomía- supone dar respuesta a las necesidades intocables para cada persona, las que mueven a hacer cosas para respetar su status quo (comida, empleo, educación de los hijos, salud, etc.). El candidato necesita herramientas, tácticas, para entrar en ese primer m2, inspirar y ser inspirado.

10. Pide el voto a la masa cerebral, no a la masa popular.

Los ciudadanos no siguen la política como si fuera un mundial de fútbol, ni siquiera la siguen con un especial interés. Hay que tener en cuenta que la gente vive su propia realidad y eso es lo que les interesa. Nuestro reto es que una multitud desinteresada vote por nuestro candidato. Por eso, urge conocer qué lo hace permeable al mensaje que el político emite. El elector, cuando escucha la historia, debe sentir que es para él, que la historia es su propia historia. Es ahí donde se crea la identidad con la causa. Además, no debemos perder de vista que la gente sigue a quien tiene la solución.

11. Antes de actuar, conoce tu capacidad de respuesta.

Este principio pone de manifiesto la necesidad de evaluar la capacidad de atacarte del oponente y la tuya para defenderte, contrastar las debilidades y las fortalezas. Conocer las debilidades de los demás candidatos es primordial. Evidenciarlas requiere músculo.

Fuente: Sola

Suscríbete a nuestro boletín

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here