CAMPAÑAS ELECTORALES TIPO RELÁMPAGO, PASO A PASO Y STOP AND GO

Por Mario Riorda, Magister en Política y Gestión Pública. Fue Decano por dos períodos en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica de Córdoba.

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Las campañas electorales tienen características propias país a país, pero poco a poco van aproximando su estandarización a un nivel de profesionalización cada vez más homogéneo, o al menos tendiente a ello.

Y generalmente se cree que las campañas tienen un estilo clásico en términos de su planificación e intensidad, concebidas en la idea de ir de menos a más, tal como refleja la idea de la campaña de ascenso progresivo. Sin embargo, ello no siempre es así y, al menos, existen otros tres tipo de planificación de campañas:

  • La campaña relámpago

Tiene como objetivo llevar a cabo una gran y corta concentración y despliegue de recursos y materiales en un período dado.

Éste es el modelo de alto impacto que se utilizó en la segunda parte de la campaña de Ross Perot en las presidenciales de Estados Unidos en 1992.

Prácticamente no se registran estos tipos de campaña en América Latina, al menos con éxito y de nivel presidencial, más allá de ser una práctica que suele darse en niveles provinciales, regionales o estaduales en varios países, especialmente en casos de reelección personal, en donde la campaña electoral queda opacada por la comunicación oficial.

Ejemplo: La campaña de Alberto Fujimori en Perú es una de las notables excepciones en América Latina. Con una campaña corta y relámpago desplazó al candidato más consolidado hasta ese momento, el reconocido escritor Mario Vargas Llosa y se hizo con el cargo de Presidente del Perú.

 

  • Campaña “paso a paso”

Suele ser el tipo de campaña más difícil de realizar pero tal vez sea la más efectiva.

En este tipo, la imagen del candidato va siendo construida a medida que avanza la campaña con la ayuda de “pseudoacontecimientos” que han sido cuidadosamente preparados, para así mantener la atención de los medios de comunicación y del público sobre el candidato.

Este tipo de campañas suelen hacer variar el perfil del candidato hacia posiciones o estilos absolutamente distintos al de cómo el mismo inició su campaña.

Generalmente son costosas y requieren de una logística casi perfecta.

Ejemplo: Tal vez una manifestación de campaña con estas características haya sido la campaña argentina de 1999 en la que triunfa el candidato aliancista De La Rúa, en donde la campaña va tomando un cariz y un mensaje, que asociada a un perfil profesional exigente, el mensaje y los elementos simbólicos en escenas, distan mucho de ser similares al momento del inicio.La campaña del aprista Alan García en Perú, aunque con diferencias enormes con aquella campaña citada, prácticamente también se fue construyendo sobre la marcha y no hubo linealidad ascendente, sino mutaciones muy profundas, medidas, que le permitieron al candidato ubicarse como segundo en la primera vuelta, desplazando a la candidata Lourdes Flores y obtener el triunfo en la segunda vuelta frente al candidato Ollanta Humala. Se fueron construyendo los mensajes con características ad hoc y con constantes pseudoacontecimientos, muchos de ellos permitidos por la negatividad con la que Humala lo atacaba.

 

  • Campaña “stop-and-go(pare y siga)

Se suele acudir a este estilo cuando no se cuenta con suficientes fondos.

Recomienza cada vez que surge un acontecimiento que podría reforzar potencialmente la figura del candidato, como la emisión de una encuesta inesperada, la invitación a un programa de TV, la aparición de un tema en la agenda pública, etc..

Este tipo de campañas asemeja al político con un surfista montado sobre la ola aprovechando la energía de las olas para ser propulsado.

Ejemplo: En Argentina, el candidato José Octavio Bordón, quien sorpresivamente desde el nuevo partido FREPASO se ubicara segundo en 1995, trabajó una campaña que (en alusión a la conceptualización de Umberto Eco) llamaron de “guerrilla semiótica”, en el sentido de estar en cada medio, cualquier canal, cualquier programa, en cada radio, en cada FM, en el momento en que se pudiera, sin tener en cuenta si sus conductores estaban bien o mal predispuestos, sin rechazar ninguna invitación, ni siquiera en las horas más insólitas (González Gaviola de Bordón, 1995).En parte, la estrategia utilizada por Marco Enriquez Ominami en la elección de Chile de 2009, se aproximó inicialmente mucho a este modo de planificación electoral en donde en la última etapa, destaca acciones que lo muestren como estadista (al reunirse con estadistas como Lula, por caso), con políticas económicas de corte ideológico de derecha (reducción impositiva a las ganancias o apertura a la inversión para privados en empresas públicas) o con políticas de continuidad de lo hecho (expansión del gasto público en desmedro del superávit fiscal estructural, aumento de visitas zonas rurales), entre otras cosas de último momento.

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