Ciudadano en Red

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Para hablar hoy de comunicación es necesario conversar sobre internet. Esta plataforma de reciente data, pero de profundo impacto en nuestras vidas, ha cambiado la forma en que los seres humanos nos relacionamos, propiciando un cambio de paradigma social y con ello nuevas formas de comunicación.

Las nuevas tecnologías relevaron la unidireccionalidad por una lógica de retroalimentación, es decir, pasamos del principio emisor-receptor a una dinámica donde los ciudadanos consumen a la misma vez que producen contenidos, apropiándose de la red para ser protagonistas. La Internet y sus diferentes aplicaciones, entre ellas las páginas web y las redes sociales, son espacios usados no sólo para escuchar y ver, de hecho, su uso más frecuente es para opinar sobre diversos temas, fomentar apoyos, apoyar u organizar eventos, recaudar fondos, hacer boicot, persuadir votos, etc.

Esta sociedad en red, como la denomina Castells, facilita también una nueva forma de comunicarnos incluido a los políticos con sus ciudadanos. El mundo digital y sus diferentes herramientas permiten hoy una mayor vinculación de la ciudadanía con las decisiones políticas, supone nuevos modos de participación e introduce nuevas exigencias. El ciudadano de hoy es uno distinto, en definitiva, un ciudadano digital.

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En este contexto, la política tiene el desafío de adaptarse a esta revolución tecnológica y se enfrenta a nuevas formas de comunicación, donde la proximidad, la reciprocidad y la horizontalidad son parte del panorama.

Estos principios son básicos para navegar y sobrevivir con éxito en la sociedad digital y lograr en ella el objetivo final de toda estrategia política que consiste en darle a conocer al ciudadano nuestra propuesta y persuadirle a que vote por ella.

Dada su importancia, explicaré brevemente de que se tratan tales principios:

1. Reciprocidad

Si te he comentado que se acabó la emisión pasiva de mensajes, hay que entender que el uso de los aplicativos, páginas, blogs y redes como tablones de anuncios no funciona. Puede que sea una manera sencilla de informar la gestión, pero no es una forma efectiva de comunicar.

Si repasamos las campañas digitales más exitosas, como la de Trump o la De Obama, notamos que tienen algo en común, estaban basadas en conversaciones. Las redes sociales nos dan una gran oportunidad de acercarnos a quienes queramos, entre ellos a los políticos, para preguntarles, sugerirles o increparles lo que creamos conveniente, por lo que esperamos respuestas. De manera que el primer paso para tener éxito en los nuevos modos de comunicar es dialogar.

2. Proximidad

Atrás quedaron los discursos rimbombantes y el personalismo acentuado de los candidatos de antaño que mostraban seres iluminados y alejados para seducir votantes. La comunicación política actual está centrada en personas reales, cercanas y creíbles. En esta época queremos candidatos que nos diga quiénes son y porque debemos confiar en ellos, por ende, el marketing político está moviendo su eje y debe proyectar la faceta humana del candidato, sus opiniones sobre las preocupaciones manifiestas de los vecinos y sus propuestas para solucionarlas

En la reciente campaña de Sebastián Piñera en sus redes sociales, vimos muy poco o casi ninguna referencia a él mismo como figura política. La mayoría de sus publicaciones estuvieron centradas en las diversas propuestas relacionadas a las inquietudes cotidianas, como el uso de las plazas, el cuidado de las mascotas, etc.; también encontramos referencias a su familia, sus gustos y anhelos en clave personal y el apoyo de personajes influyentes y anónimas a su proyecto presidencial, es decir, la campaña política, busco mostrar la faceta menos política del candidato.

3. Horizontalidad

Esta característica de los nuevos modos de comunicar es una derivación de los principios anteriores ya que en tanto la comunicación sea dialogante y cercana, es entre iguales. Dicha característica implica que los mensajes emanados desde la campaña no son únicos y de ninguna manera hegemónicos. Esto plantea un gran desafío porque debemos hacer el esfuerzo de insistir en la idea fuerza de nuestro mensaje soltando la preocupación por las formas.

Un ejemplo grandioso de esto fue la campaña de Bernie Sanders, cuya campaña alojo en su página web una serie de recomendaciones gráficas y discursivas y dejo que sus seguidores crearan a su manera los mensajes políticos. Esta posibilidad creativa logró que cada ciudadano afín a su proyecto llevará su mensaje a sus comunidades, logrando niveles de distribución y personalización de su idea fuerza de forma exponencial.

Acercarnos hoy a los votantes con los modos analógicos conlleva a una desvinculación con nuestra audiencia. Para poder acercarnos a este grupo es importante diseñar una estrategia que entienda a este nuevo ciudadano y conocer hacía quien va dirigida, cuáles son sus preocupaciones y motivarles a que sean parte de nuestras propuestas desde una óptica recíproca, cercana y horizontal.

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