El dólar podría valer igual que el euro en ocho meses

Las políticas monetarias opuestas de la Fed y el Banco Central Europeo, sumados a los riesgos económicos y políticos europeos, impulsarían la depreciación del euro en el 2017.

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El euro podría volver a registrar una paridad con el dólar estadounidense luego de más de 15 años. Las opuestas políticas monetarias que aplicarán los bancos centrales el 2017 podrían generar una fuerte caída del par cambiario (EUR/USD) y llevarlo a niveles no vistos desde julio de 2002.

En los últimos dos años, el euro mostró una fuerte depreciación respecto al dólar al pasar de niveles cercanos a US$1.22 en diciembre del 2014 a US$1.04 a finales de diciembre, con una fuerte resistencia a posicionarse por debajo del US$1.05. Sin embargo, los recientes anuncios del Banco Central Europeo (BCE), junto a la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) de subir su tasa, rompieron esa barrera en los últimos días. Hoy las miradas están puestas en la paridad con el dólar.

Presiones de las políticas monetarias

En su última reunión en diciembre, la Fed subió su tasa de interés de referencia al rango de 0.5%-0.75%, en línea con la ‘normalización’ de su política monetaria, cada vez menos expansiva. Si bien la decisión ya estaba interiorizada por los agentes del mercado, el banco aumentó sus proyecciones de dos a tres alza en el 2017. Ello, sumado a las presiones inflacionarias que podría generar la política económica del electo presidente Donald Trump, impulsarán al dólar en los próximos meses.

Por otro lado, el BCE aún mantiene una política monetaria expansiva. “Las acciones del BCE han tenido como objetivo devaluar la moneda, por ello desde hace tres años muestra una tendencia bajista”, comenta Renato Reyes, gerente de tesorería y servicios financieros del Banco Ripley. Recientemente, el BCE decidió extender su programa de compra de deuda por nueves meses más hasta diciembre del 2017, dado que este vencía en marzo próximo. Además, anunció una reducción del volumen de compra de deuda de €80,000 millones a €60,000 millones mensuales a partir de abril, y la posibilidad de demandar instrumentos con un rendimiento por debajo del -0.4%, la tasa de depósito referencial del banco central. “El mensaje tuvo efectos mixtos: el mercado de bonos lo percibió como un mini-tapering [una moderación de la política monetaria expansiva por el menor volumen de compra, lo cual en principio impulsaría al euro], pero en el mercado de divisas el euro se debilitó fuertemente”, comentó Renzo Massa, gerente de renta fija de Prima AFP.

A finales de noviembre, diversos analistas estimaron que el anuncio del BCE incluiría la fecha final del programa de compra de deuda debido a que “el banco se está quedando sin activos para comprar”, comentó BMO Capital Markets en un informe. Mario Draghi, presidente del BCE, anunció en una conferencia de prensa que ese escenario aún no se podría dar porque la región europea experimenta “débiles presiones inflacionarias, incertidumbre política y la aplicación de reformas gubernamentales inadecuadas”.

En los últimos años, diversos países de la Unión Europea comenzaron a incrementar sus niveles de deuda considerablemente —como Rusia, cuya deuda sobre PBI subió de 9.8% en el 2011 a 17.7% en el 2015—, situación que podría llevarlos a “un default si los costos de crédito se incrementan”, según comentarios del mismo presidente del BCE. “El principal problema europeo es que sus políticas fiscales no están alineadas. Los países socialistas continúan incrementando su deuda y empeorando sus ratings crediticios”, comenta Reyes, del Banco Ripley. Así, mientras los países miembros no apliquen políticas que promuevan un mayor crecimiento económico, el BCE seguirá inyectando liquidez en el mercado y seguirá devaluando la moneda. El brexit y la victoria de Trump también han ayudado a que el euro continúe cayendo, agrega Reyes.

Sin embargo, un euro más barato podría resultar beneficioso para Europa, porque ayudaría a impulsar el crecimiento vía un mayor nivel de exportaciones. Los países que se beneficiarían serían Alemania y Francia, los mayores socios comerciales globales de la zona euro. A su vez, un euro más barato podría impulsar un mayor turismo extranjero, en especial en países como España e Italia que son los destinos más concurridos a nivel global. Esto, a la larga, podría fortalecer la moneda europea.

¿Cuándo llegará a la paridad euro/dólar?
Ësa termina siendo la pregunta que muchos inversionistas y analistas financieros se hacen para planificar sus estrategias en el 2017. Según el consenso de Reuters, el par cambiario (EUR/USD) alcanzaría los US$1.08 en el primer trimestre del 2017, disminuiría hasta tocar la paridad en el tercer trimestre (US$1) y cerraría el año con un pequeño rally hasta los US$1.02.

“La posibilidad de demandar deuda con rendimientos más bajos podría darle un respiro transitorio al euro. Por ello, la paridad recién se vería en la segunda mitad del año”, comenta Goldman Sachs en un informe. “El impulso es muy fuerte y, en particular, la ruptura de la resistencia de US$1.05 podría desencadenar en una mayor debilidad en los próximos meses”, añade un reporte de Morgan Stanley.

A su vez, el dólar podría fortalecerse de forma más acelerada en el corto plazo debido a la menor cantidad global de dólares offshore. “La mayor incertidumbre global obligó a diversos bancos a demandar más dólares, lo que hace más valiosa a la divisa estadounidense actualmente dado que es más difícil conseguirlos”, explica Guillermo Valencia, CEO de Macrowise.. Este déficit se tradujo en un incremento significativo en la tasa interbancaria libor, que pasó de 1.1% al cierre del 2015 a 1.6% en noviembre, y sería el principal catalizador de un dólar fuerte en el corto plazo. “Por ello, pensamos que se podría alcanzar la paridad cambiaria [euro/dólar] en los próximos ocho meses”.

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