El Imperialismo ¿existe?

Por Raniero Cassoni, Consultor Político Venezolano ganador de premio CLAD sobre participación Ciudadana y gestión de gobierno.

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El imperialismo como discurso en comunicación política está atado a la izquierda, no siendo exclusiva a la posición ideológica pero si predominante. El imperialismo en una definición sencilla es la dominación o influencia de un país a través del poder militar, económico o político. En la última década hemos visto la exacerbación discursiva de acusaciones de injerencia imperialista, como excusas que justifican el mal gobierno, el activismo de una oposición infiltrada y hasta de inoculación de enfermedades.

Durante la guerra fría, dos imperios dominaron las relaciones internacionales. Alinearse traía consigo beneficios pero alto costo político. La dominación de tipo militar y económico no permitía la disertación. Sin embargo, con el tiempo esa influencia fue perdiendo fuerza y los países sintieron la necesidad de romper la polarización, creando un organismo denominado países no alineados. Quebrando la hegemonía, iniciando un proceso de influencia política que permitiese las críticas a los modelos impuestos y a considerar nuevas metodologías.

Hablar de imperialismo sin adaptarse a la realidad de un mundo interconectado y globalizado. Es no comprender el ejercicio del poder, la globalización de las comunicaciones limita el ejercicio pleno y obliga a quienes posean algún tipo de autoridad, negociar con su interlocutor. Para más detalle de cómo el poder se ha transformado, les recomiendo leer el Fin del Poder de Moisés Naim.

Actualmente en las relaciones internacionales vemos a los países realizando estrategias diplomáticas que influyan sobre sus pares, con fines comerciales. Cada vez con mayor fuerza realizan acciones que diluye el concepto de imperialismo ante la insistencia de influir sobre otros países, de allí nace el fenómeno Oderbrecht.

El escandalo nos permite conocer el trasfondo de acciones injerencistas con fines comerciales, y réplica del modelo de gobierno de marca: “Lula”. El socialismo como modelo de gobierno era parte del intercambio que aseguraba los sobornos y financiamientos de campañas electorales. Esta práctica al igual que las acciones realizadas por los Estados Unidos y la Unión Soviética, es una pretensión imperialista.

Ni hablar de los petrodólares venezolanos con el slogan: “Alerta que camina la espada de Bolívar por América Latina”. Financiando campañas electorales, movimientos políticos y hasta gobierno en la región, con la misma pretensión de lograr imponer un modelo político.

Es desfasado hablar de imperialismo, hoy existe una interacción mucho más dinámica en las relaciones internacionales. El concepto de poder se ha transformado, las comunicaciones revolucionadas por la interconectividad de las redes sociales que difunde informaciones veraces como mentiras en ellas. El imperialismo como concepto se diluye en su acepción tradicional, todas las naciones desarrollan política exterior con el objeto de influir en sus pares.

Estimados lectores, el mundo ha cambiado y seguirá cambiando, la velocidad de las transformaciones son vertiginosas. La innovación tecnológica de hoy, mañana será obsoleta. Por lo tanto, los conceptos se transforman, las ciencias sociales debemos adaptarnos a la dinámica de la evolución de las relaciones sociales. Conceptos como el poder, totalitarismo, democracia, libertad, dictadura, participación y comunicación, evolucionan según las épocas en la que transitan. Nos toca adaptarnos para ofrecer ciencias sociales actualizadas y políticos con visión moderna.



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