El problema invisible de la Educación en el Perú – entre la intromisión ideológica y el abandono educativo – El necesario debate del Proyecto Educativo Nacional – PEN 2036

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La publicación del Proyecto Educativo Nacional ha pasado desapercibida en el debate nacional; sin embargo, su contenido y lineamientos son de importancia crucial para el futuro del país.

MBA Luis Enrique Herrera Romero
Analista Político

No cabe duda, que la preocupación del COVID19 concentra la atención nacional y ha dejado de lado, por el momento, la atención sobre la ineficiencia de la administración pública, la micro corrupción, la lentitud de la justicia, entre otros; así como, evita discutir y visibilizar temas de importancia capital para el futuro del país.

Quizás el principal problema invisibilizado a la fecha es la educación nacional; hace pocos días, asistimos al triste espectáculo del Congreso de la República interpelando al Ministro de Educación por su gestión como jefe del SUNEDU; tratando el tema particular de algunos propietarios de universidades dueños de partidos políticos, pero sin preguntar nada sobre los problemas de fondo de la educación, como son la calidad educativa, la infraestructura educativa, el magisterio o el Proyecto Educativo Nacional – PEN 2036 que fue publicado hace unas semanas.

Este documento elaborado por el Consejo Nacional de Educación, tiene 184 páginas, y usa en su redacción, el idioma castellano con sentido inclusivo, citando nueve (9) veces la expresión “peruanos y peruanas” y diecisiete veces, la expresión “las y los”; lo que parece nimio; pero encierra gran importancia, porque orienta el enfoque de educación que tienen los autores del documento.; por ejemplo, ¿cuál es el tipo de formación en castellano, que proponen, la inclusiva?

Sobre el fondo, el documento no desarrolla indicadores específicos sobre educación; tales como, nivel de calidad educativa, evaluación docente, infraestructura, tecnología, pruebas PISA, pruebas censales, oferta y demanda educativa; un documento tan importante como una política nacional se esperaría que tuviera claramente identificadas, el crecimiento de la demanda educativa hacia el 2036 y las capacidades requeridas en personal, infraestructura, tecnología y oferta educativa para atenderlas de forma adecuada; lo que se conoce como el dimensionamiento de la brecha, en este caso educativa; aquello no está presente en el documento; pero sí es profuso en analizar variables relacionadas al entorno social y económico de la persona, cuya pertinencia plantea diversos puntos a discutir.

Por ejemplo, el documento señala en su página 33, refiriéndose a la educación de calidad, que “se asumiría que quienes logran altos puntajes (Refiriéndose a las evaluaciones), tendrían una educación de mayor calidad, aun cuando pudiera tratarse de regímenes autoritarios o dictatoriales que aplacan la autonomía, el pensamiento crítico, la creatividad y que generen una vida emocional poco saludable”; el documento no señala a qué tipo de educación autoritaria o dictatorial se refieren, ¿Cuál es este tipo de educación, la educación religiosa, la militar? ¿un colegio que hace respetar la disciplina, es autoritario, es un tema que sería bueno discutir.

De igual manera, se debe discutir la forma de analizar la historia que el PEN 2036 propone; cuestiona el concepto clásico de nación sobre la búsqueda de una sociedad homogénea en un espacio territorial, por considerar que niega el reconocimiento a la diversidad, pero no señala como y de qué forma, se unirá la sociedad peruana en el futuro; además, cuestiona la enseñanza histórica desde un enfoque de género, señalando: “por ejemplo, (…) todos los que hemos pasado por la escuela reconocemos las figuras de San Martín y Bolívar (ambos hombres, además)”, aplicando un cuestionamiento ideológico a hechos históricos cuya relevancia es conocida y que ayudan a construir la historia y valores nacionales; ¿Podría discutirse desde ese enfoque las acciones de tantos hombres y mujeres que han participado en nuestra historia?, ¿Qué historia del Perú proponen trasmitir?; finalmente, su uso sobre los conceptos de “terrorismo” y “conflicto armado interno”, argumentando que este último responde a un “término técnico”, responde más a un enfoque político que a un enfoque educativo narrativo de hechos, que no sabemos si es aceptado por los padres.

Otro tema a discutir es el objetivo educativo que persigue el Proyecto Educativo Nacional PEN 2036, el documento señala en su página 68 que: “el Currículo Nacional de la Educación Básica propone como foco el desarrollo de personas que actúen competentemente (no competitivamente) en sus vidas”; esta definición, encierra un contrasentido de fondo; el enfoque por competencias considera impulsar el talento y en función a ello, la meritocracia; por tanto, no se entiende la negación de la competencia individual, lo que preocupa aún más si consideramos que la página 55 señala que: “el crecimiento económico no es un fin en sí mismo”, la página 84 “que somos una economía pequeña y excesivamente dependiente del sector minero energético y la página 86 que: “a fin de cuentas, el desarrollo no es el crecimiento”; afirmaciones conceptuales, que responden más a una concepción política sobre la forma de concebir el crecimiento económico futuro del país, que a una concepción educativa coherente,

De igual forma, causa duda el concepto de escuela que define el PEN 2036 en su página 75; donde señala: “la escuela peruana tiende a ser segregada, es decir, no es un espacio de encuentro entre diferentes, sino que tiende a fortalecer el sentido de gueto presente en la sociedad y que une a los “similares” para distinguirlos de los “distintos”; definición que a muchos parecería adversa y negativa sobre cientos de colegios que cumplen un rol ejemplar de formación de los distintos y que no fungen como “guetos”, tal como afirman los autores; como por ejemplo, las experiencias valiosas de los Colegios Militares. Señalar que se requiere impulsar la educación pública para romper las diferencias es evidente; pero ello, implica ¿desaparecer la educación privada?, ¿cuál es la oferta de valor educativa que proponen?

Finalmente, preocupa, la poca participación y reconocimiento que el PEN 2036 realiza sobre la presencia de los padres en el proceso formativo de su hijos, nada se dice sobre la primera escuela que representa el hogar en la formación de valores y costumbres; al contrario, la  niega, cuando señala en su página 119 que “asegurar que todas las experiencias educativas a lo largo de la escolaridad obligatoria vinculen los aprendizajes (..) a la reflexión autónoma sobre el sentido y la trascendencia, sin imponer sistemas de creencias particulares (…) así haya sido elegido por padres, madres, cuidadores o estudiantes (según las edades de estos), la religiosidad”; es una forma de minimizar la formación de hogar y deja en manos de los maestros – que tienen su propia carga valorativa o ideológica – la formación de las creencias de nuestros niños y jóvenes, ¿esto es lo que desean los padres?.

Todo esto refuerza la posición de que existe una penetración ideológica silenciosa en la educación peruana, que obvia nuestra carencia de capacidades y la necesidad de recuperarlas e implementarlas, por un discurso ideologizado que no ayuda a construir la nación peruana, sino, por el contrario, la divide, deformando nuestra historia, pretendiendo imponer a nuestros niños y jóvenes una visión de futuro basada en un pensamiento político económico que niega el esfuerzo individual, el éxito y la meritocracia.

Si bien, el documento describe en su elaboración el uso de una metodología activa-participativa-reflexiva, con una encuesta virtual de 3 preguntas para levantar información relevante y haberla procesado utilizando instrumentos de inteligencia artificial, como la herramienta Watson; no cabe duda, que el pensamiento ideológico previo orienta su elaboración y requeriría un debate abierto a otros estamentos de la sociedad, con sus propias creencias y visión del país su aprobación.

Claramente, el Ministerio de Educación avala el documento, así como, el Ejecutivo en su conjunto, ¿esa es su propuesta?; ¿el uso del idioma inclusivo, la re escritura de nuestra historia, el cuestionamiento al concepto de Nación y la minimización del rol de los padres en la educación de su hijos, es el legado que pretenden dejar?, ¿Cuánto se ha gastado en consultoría, ordenes de servicio u otras modalidades de pago para su elaboración?, ¿Quiénes pensaron y escribieron el PEN 2036?, ¿cuántos niños ingresaran a estudiar hacia el 2036 y que capacidades requerimos para su atención?, ¿cuál es la brecha educativa cuantificada?; esas son preguntas que podrían haberse realizado en la interpelación, si los Congresistas se dieran el tiempo de leer y cuestionar estos temas que piensan no son populares, ni tienen que ver con sus intereses.

Este es el problema invisible que debemos resolver en la educación peruana; desterrar la intromisión ideológica y apostar por un modelo educativo que brinde igualdad de oportunidades, premie el esfuerzo, pero, sobre todo, forme valores y fortalezca la ciudadanía, en beneficio de todos los peruanos y el país en general; por ello, pongámonos de pie y digamos.

¡Basta ya!

¡Llévense su ideología a otro lado!

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