En guerra el partido de AMLO

Por Ruby Soriano de Mediatikos Consulting.

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El Movimiento de Regeneración Nacional cambió la historia electoral en México al acompañar el triunfo del actual Presidente Andrés Manuel López Obrador en una de las elecciones con mayor participación en la vida democrática del país.

A cuatro meses de ser el partido que hoy gobierna México, el mandatario AMLO se ha encargado de marcar su distancia y reiterar que se mantiene al margen de las decisiones que se toman en la vida interna de Morena.

Sólo han bastado 120 días para que el partido del Presidente mexicano se encuentre en una franca confrontación entre varios de sus militantes.

La actual dirigente Yeidckol Polevnsky una mujer que arribó a este partido después de su militancia en el Partido de la Revolución Democrática, es uno de los artífices de los enfrentamientos, vendettas, amenazas y persecuciones a quienes no se rindan frente a la decisiones cupulares.

Polevnsky cuyo nombre real es Citlalli Ibáñez es una mujer que ostenta un absolutismo aplicando la “ley del garrote”.

Morena vive días de una descarnada guerra de egos, donde la señora Presidenta impone su ley por encima de la propia ley.

El arribo de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de México alentó la inercia de las adhesiones y conversiones de personajes non gratos en la vida política de México, quienes en busca de más impunidad, trabajo o poder se sumaron a las nuevas huestes del partido presidencial, llevando consigo la marca de la corrupción y del desprestigio que alertó la metamorfosis que se estaba registrando en Morena.

El Presidente hoy dedica su tiempo y atención a lidiar con sus propias batallas desde la sede de su mandato. Situación que ha dejado las manos libres y el poder de operación, a una dirigente cuyo mandato ha puesto en duda, esa democracia que tanto presumió Morena desde su fundación.

El anuncio oficial de los hijos de Andrés Manuel de retirarse formalmente de la vida política y de sus responsabilidades partidistas como parte de la Cuarta Transformación llama a centrar la atención en los personajes que enfrentarán a la actual dirigente quien todo indica, se encuentra tejiendo el camino para las candidaturas de la próxima elección intermedia e incluso allanando el camino para el cabildeo de lo que a futuro serán los escenarios para la sucesión presidencial.

Hoy Morena mantiene capitales políticos en todo el país que podríamos considerar con solidez gracias a la figura presidencial.

Sin embargo esto no durará más tiempo. Pese al respaldo popular que mantiene el mandatario mexicano, algunas de sus acciones han resultado erráticas y con efectos en la percepción de su imagen y gobernanza.

En varias entidades del país, las militancias morenistas reflejan esa inconformidad gestada desde las bases fundadoras del partido presidencial.

Aquellos que acompañaron a Andrés Manuel en su lucha contra el desafuero, en sus marchas y plantones en el zócalo capitalino, quienes lo arroparon en giras, hoy están relegados, olvidados, sin esa voz que se sienta y se tome en cuenta para la toma de decisiones en un partido que aparentemente surgió como “la esperanza de México”.

Candidaturas amañadas, gobiernos morenistas exhibiendo su novatez y sus gustos por los excesos, opacidad en el manejo de información partidista, falta de transparencia en sus procesos de selección interna de candidatos y amenazas de expulsión a militantes “rebeldes”, son tan sólo algunos de los targets con los que el partido del presidente pretende mantener su hegemonía como partido gobernante.

Esta batalla en Morena corre el riesgo de alcanzar al propio mandatario, quien a pesar de haber tomado distancia, no puede permanecer ajeno a los excesos que se han cometido por “la mano amiga” que hoy conduce el destino de su partido hacia una franca e irreconciliable escisión.

@rubysoriano

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