EL ESLABÓN PÉRDIDO DE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS

La capacidad de gestión como base de su implementación

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No cabe duda que la última semana ha sido devastadora para la gestión del presidente Kuczynski en materia de implementación de políticas públicas, la salida de Pablo de la Flor de la conducción del programa de reconstrucción con cambios y los severos cuestionamientos a la implementación del censo nacional 2017, ponen en evidencia una descoordinación institucional alarmante.

Pero, ¿Qué sucede realmente?, ¿Realmente es muy mala la gestión?, ¿no hay quién pueda hacer las cosas bien? Son muchas las preguntas que podemos hacer y para responderlas es oportuno revisar los estudios internacionales en materia de evaluación de políticas públicas; en ellos podemos entender las razones de dichas ineficiencias; por ejemplo Jean-Baptiste Harguindéguy en su obra análisis de políticas públicas (2013), citando a Bardach describe una de estas teorías explicativas a la que denomina “los juegos políticos”, en la cual se sustenta que los resultados de los programas gubernamentales no se pueden entender sin ir más allá de la observación de las instituciones formales.

El primer juego al que se refiere este autor es la “desviación de recursos”, el mismo que se expresa mediante cuatro variantes, la primera “el dinero fácil”, cuando los burócratas comienzan a gastar el dinero del programa público de forma irresponsable, contratando estudios o personal que no son relevantes, la segunda “el presupuesto” que consiste en inflar artificialmente el presupuesto con actividades que nada tienen que ver con el programa; no interesa el objetivo sino sólo captar más recursos para el futuro; la tercera “la vida relajada” que no es otra cosa que la falta deliberada de control de los jefes sobre sus áreas de ejecución y finalmente el “comedero de cerdos” que implica la distribución clientelista de los recursos.

El segundo gran juego a la que se dedicaría la administración es “la modificación de objetivos” que tiene como variantes, el juego del “apilamiento” que no es otra cosa que dejar voluntariamente que se apile el trabajo hasta que sea humanamente imposible resolver las tareas atrasadas y el juego de la “disponibilidad” donde la entidad siempre estará dispuesta a explicar el programa a nuevos clientes con objetivos difusos, a modo de clientelismo y finalmente el juego de “mantener la paz” que es la actitud de los políticos que no quieren tomar ninguna iniciativa en contra para no romper el equilibrio, lo que significa finalmente, la parálisis total.

Finalmente, describe los juegos de “resistencia a los controles” que corresponden a los burócratas que hablan mucho pero no realizan ninguna tarea concreta, la “resistencia masiva” de un grupo de funcionarios públicos que bloquean la política porque consideran que va en contra de sus intereses particulares, la “entropía social” generada por la incompetencia profesional de algunos trabajadores en todos los niveles de la implementación ; el juego del “territorio”, donde ninguna entidad quiere colaborar con otra y el de la “fama”, cuando algunos actores consideran su reputación personal como un elemento más importante que la consecución de los objetivos colectivos.

Estamos seguros, que la dinámica de los juegos descrito por Harguindéguy, encajan perfectamente en la respuesta a las preguntas planteadas del porqué se presentan tan malos resultados en la gestión de las políticas públicas, lo que podemos resumir al hecho de la existencia de un sinnúmero de juegos de poder al interior de la administración pública, generada por funcionarios de primer, segundo y tercer nivel que se aferran al status quo, aunque eso implique mantener a la entidad o al programa en una situación paupérrima.

Por ejemplo, en el caso del censo 2017, sostener tozudamente la validez de sus resultados es por decir lo menos un escándalo; a todos los entendidos les queda claro que el estudio catastral previo para la asignación de carga de trabajo a los aplicadores estuvo mal hecho. Igual que la logística de soporte en materia de impresión de formularios, registro de información y determinación del ruteo geográfico de los equipos de encuestadores; en forma tal que rompe lo más importante en este tipo de estudios, la confianza; sin ella, no es posible aceptar los resultados que entregue el INEI en uno, dos o seis meses; el recojo fue defectuoso, por tanto no queda otra solución que declarar nulo el CENSO y organizarlo nuevamente, ahora si con una clara visión de gestión de proyectos.

En el caso de la reconstrucción, queda claro, que organizar dicho programa como una entidad pública capaz de accionar y ejecutar el gran presupuesto asignado, demoró más de lo previsto, igual que la elaboración del plan de reconstrucción; unido al hecho de que no lograron implementar procedimientos claros para convocar y otorgar la buena pro de los proyectos de reconstrucción con eficiencia y transparencia; situación que implica, que a seis meses del desastre, poco o nada se ha avanzado, en zonas tan criticas como Piura, con la agravante de que la nueva temporada de lluvias está por llegar.

Todos estos juegos de poder son conocidos por la señora Primer Ministro, quien tiene experiencia en la administración pública, por eso, que ella tome partido por sostener o mantener dichos juegos de poder, es crónica de una muerte anunciada, tomando en cuenta que una vez pasada la euforia del futbol, las fiestas navideñas y la visita del Santo Padre, se acentuarán los reclamos sociales y políticos.

En ese sentido, para quebrar los status quo que evitan avanzar a la administración pública en estos dos campos sugerimos lo siguiente:

  1. Declarar la nulidad del censo 2017, la información recogida tiene carácter de base para la estructuración de un nuevo censo.
  2. Elaboración de un nuevo cuadernillo censal de forma consensuada entre los sectores, en función a las políticas públicas que se desean evaluar.
  3. Declarar en reorganización el INEI; es una entidad pública clave pero olvidada por muchos años, debe disponerse el cambio de la plana operativa.
  4. Asignar la reconstrucción con cambios a un sector específico, no es recomendable crear más estructura orgánica para acciones que por su naturaleza tienen plazo de vigencia; no se requiere un zar para hacer lo que por ley ya está asignado a otros sectores.
  5. Asignar la ejecución de los procesos de contratación de proyectos de reconstrucción a los organismos de contratación especializados, como Perú Compras y la Agencia de Compras.

Sin duda hay más acciones que tomar, pero consideramos que estas son las decisiones que deben de adoptarse con sentido de urgencia. Este gobierno no tuvo un buen inicio en materia de gestión pero la Primer Ministro tiene la posibilidad de demostrar capacidad de gestión.

¡Qué así sea!

 

 

 

 

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