GoodBye Mr. President

El fin del mito de gobierno. Por Luis Herrera Romero, analista político.

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“Good bye mister Haya”, fue el título de la carta que Manuel Scorza publicara en el diario El Popular de México el 07 de junio de 1954; presentando su renuncia al partido aprista, por considerar que su líder, Víctor Raúl Haya de la Torre, había liquidado ideológicamente al aprismo, al declarar que consideraba que la democracia y el capitalismo brindaban la solución más segura a los problemas mundiales; nueva posición, señalaba nuestro novelista, generada únicamente por el afán de Haya de alcanzar la Presidencia de la República.

63 años después, es interesante revisar, dejando de lado el contenido ideológico de la carta, algunos de los conceptos de comunicación política que subyacen en la misma y que adquieren relevancia en momentos en que nos encontramos discutiendo sobre la permanencia, o no, del Presidente de la República en su cargo. Estos conceptos son: La imagen del líder y el mito de gobierno.

Sobre el primer concepto, Orejuela señala en su artículo, la personalización política: la imagen del político como estrategia electoral (2009), que “la imagen política, es pues, la suma de lo que el candidato es, lo que proyecta, y sobre todo, lo que los votantes perciben”. No cabe duda que, durante el proceso electoral pasado, la imagen del candidato Kuczynski fue uno de los pilares de su estrategia de campaña; mensajes como “yo sí tengo el conocimiento y la experiencia para mejorar la economía de todos los peruanos” y “este equipo hace obra y no roba. Aquí nadie tiene arrugas ni arrugarán ante los retos que vendrán”, marcaron las características del candidato que se proyectaron hacia el votante: experiencia, liderazgo, equipo de trabajo y honestidad; esa es finalmente la propuesta de valor que adoptan sus votantes y que determinaron su triunfo electoral.

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Y, es justamente, el hecho de que dicha propuesta de valor sea adoptada por la ciudadanía, lo que enlaza la imagen política del candidato con el segundo concepto acotado, que es el mito de gobierno, el cual es definido por Riorda, en su artículo sobre la comunicación gubernamental (2011), como “la metapolítica, el núcleo (…) que simboliza la dirección, voluntad y justificación de las políticas”. La experiencia, liderazgo, equipo de trabajo y honestidad del Presidente Kuczynski forman parte de este mito de gobierno y como tal, son la características que la población esperaban de la gestión del actual Presidente.

Durante este primer año y medio de gobierno, mucho se ha escrito sobre las crisis de comunicación que afectó la gestión; en varios casos, ocasionados por la facilidad del Presidente de emitir comentarios políticamente incorrectos o realizar actos o gestos considerados poco serios para la investidura presidencial; así como, reacciones tardías ante casos de corrupción, como el caso Moreno, y escándalos como el caso Chinchero, fueron los que más daño ocasionaron a las características de experiencia y liderazgo que sustentaban el mito de gobierno.

Por otro lado, haber ratificado, al inicio de su mandato, a diversos funcionarios de alto nivel del gobierno anterior, la rápida salida de diversos viceministros, nombrados por su gestión, y luego acusados de tener problemas legales o de incumplimiento de sus funciones; así como, el caso del Ministro de Defensa, Mariano Gonzáles,  y los cuestionamientos al entonces Presidente del Consejo de Ministros, Fernando Zavala, así también del ex ministro de Economía, Alfredo Thorne, respecto a sus reuniones con el ex Contralor General de la República, hecho que finalmente termina con la renuncia de ambos, afectaron la percepción general respecto a si contaba, o no, con un equipo de trabajo capacitado para manejar la cosa pública; tal como lo prometiera en campaña.

Por tanto, el último bastión sobre el que se sostenía el mito de gobierno era su honestidad, como pilar principal del mismo; frente a toda la vorágine de cuestionamientos generados por el caso del ex presidente Toledo y la amenaza velada de la señora Eliane Karp respecto a “No me hagas hablar, que yo sé que hiciste la última vez”; era un reclamo general que el Presidente pusiera en claro sus relaciones con Odebrecht y, ante dicho requerimiento su respuesta fue negar categóricamente cualquier tipo de relación con la misma; por lo que, haber sido desmentido de manera tan tajante, liquida definitivamente el mito de gobierno.

Y se señala esto, porque la esencia de la comunicación gubernamental que contiene el mito de gobierno es “la confianza”; no es posible pensar que se pueda llevar adelante la implementación de cualquier tipo de políticas públicas o acción de gobierno en los tiempos actuales, cuando la palabra del Presidente ha perdido valor; esto inmoviliza la gestión pública y afecta al país. Sólo una explicación muy clara y contundente podría revertir la situación actual.

Por eso, regresando a la Carta de Scorza, el literato señala: que “no hay razón para desesperarse (…), el fracaso de Haya de la Torre es el fracaso de un hombre, no de un pueblo; y en ese sentido, parafraseando al ilustre leonciopradino, diremos que hay que tener calma, el fracaso de Kuczynski, es el fracaso de un hombre, no del pueblo peruano; la democracia sigue vigente y dentro de sus cánones debemos actuar; por eso, al haberse liquidado el mito de gobierno y perdido la confianza en el Presidente, “es hora de separar nuestros caminos. Ha llegado, pues, el momento de despedirse.

¡Goodbye Mr. President!

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