¿Cómo ha logrado el director de Comunicación de Trump durar solo 10 días?

El recién cesado Anthony Scaramucci insultó a sus colegas de la Casa Blanca, hizo enfadar a los republicanos tradicionales y contestó a un bromista de internet que se hizo pasar por su enemigo político. Columna de Carlos Carabaña

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La Administración de Donald Trump ha batido un nuevo récord. Uno propio, además. Diez días en el cargo. Eso es lo que ha durado Anthony Scaramucci, flamante y despedido director de comunicación, tras decir palabras muy feas a un periodista, insultar a algunos colegas de la White House y contestar a un bromista que se hizo pasar por su enemigo político. La anterior marca de este Gabinete lo tenía Michael Flynn, que estuvo 24 días como asesor en seguridad antes de dimitir por la trama rusa. Como los atletas olímpicos. ¡Más rápido! ¡Más alto! ¡Más fuerte!

El despido de Scaramucci tiene algo de ironía. Le ha cesado el marine retirado Joe Kelly, el nuevo jefe de Gabinete. Kelly consiguió su puesto gracias a lo que interpretó como una victoria política de Scaramucci, la destitución de Reince Priebus, uno de los políticos republicanos de corte tradicional que había en la Administración Trump. De acuerdo a medios estadounidenses, Kelly quiere imponer un orden marcial en la Casa Blanca y Scaramucci y su carácter no casaban con ese esquema.

Apodado como The Smooch, El Gorrón, Scaramucci es un antiguo gestor de fondos de inversión de Goldman Sachs que en la primera década del nuevo milenio fundó sus propios hedge funds. En los perfiles que se hicieron sobre él cuando llegó el cargo (es decir, hace menos de dos semanas) se destacaba las extravagantes catas de vinoque organizaba en el foro económico de Davos y su forma de hablar: dura, directa y sin pelos en la lengua.

La gran muestra de esta verborrea se vio el 27 de julio, cuando la revista New Yorker publicó una conversación telefónica entre Scaramucci y Ryan Lizza, uno de sus reporteros. El motivo fue un informe que Politico había lanzado en el que aseguraban que Scaramucci iba a cobrar tanto de sus fondos como de la Casa Blanca y hablaban de los conflictos de intereses que puede tener un banquero de inversión con tanto poder político. La conversación con Lizza incluye un lenguaje muy crudo y a quien sea sensible a este tipo de palabras se le recomienda que vaya a los últimos párrafos.

Según el relato del reportero, Scaramucci empezó con una pregunta: “¿Quién te filtró esa información?”. Y siguió con una amenaza. “Lo que voy a hacer es despedir a todo el mundo en el equipo [de Comunicación de la Casa Blanca] y empezar de cero”.Desde ahí fue yendo más rápido, más alto y más fuerte.

“Voy a coger a la persona que te ha filtrado eso. A Reince Priebus, por si quieres avisarle, van a pedirle que deje el cargo muy pronto. Reince es un jodido esquizofrénico paranoide, un paranoico”. Y luego pasó a imitar la forma de hablar de Reince y dijo. “Déjame filtrar algo y veré si puedo ‘cock-block’ a esa gente de la misma manera que lo hice con Scaramucci por seis meses”. Cock-block si se traduce literalmente sería bloqueo de pene y es un argot para la acción de impedir que otra persona tenga relaciones sexuales alejando a la pareja potencial.

Luego aseguró que él no estaba interesado en salir en la prensa y se comparó con Steve Bannon, estratega jefe de Trump y ex director del sitio web de extrema derecha alternativa Bretibart News. “Yo no soy Steve Bannon, no intento chuparme mi propia polla, no intento crear mi propia imagen desde la fuerza del presidente”.Según declaró tras ser despedido, Scaramucci esperaba que esta conversación quedase sin conocerse, aunque hizo referencia a ella, antes de su publicación, durante un debate en la CNN.

Otra fallo de Scaramucci se puede ver en el intercambio de mensajes que mantuvo con el usuario de Twitter @SINON_REBORN, que se hace llamar Email Prankster, Bromista del Correo Electrónico. Ahora asegura haber conseguido hablar con varios altos cargos de la Casa Blanca, entre ellos Scaramucci. Para lograr una respuesta suya se creó tres cuentas. El enemigo Reince Priebus, el amigo Arthur Schwartz y el posible futuro embajador en Rusia, Jon Huntsman. Al parecer cayó en las tres.

También se hizo pasar por Eric Trump, Donald Trump Jr y Jared Kusher y llegó a engañar a Tom Bossert, encargado de ciberseguridad de la White House. El primer éxito de este bromista fue engañar a directores de grandes bancos como Goldman Sachs, Citigroup o Barcalys y el gobernador del Banco de Inglaterra. Una escalada política de sus objetivos. ¡Más rápido! ¡Más alto! ¡Más fuerte!

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