¿Hacia donde se dirige el Perú?

Vivimos en una época política en la que la decepción de nuestros representantes es constante y está casi normalizada, y existe un país en el que vimos un patrón parecido y ahora se encuentra en una grave decadencia. Luis Herrera se pregunta: ¿podría Perú volverse en la siguiente Venezuela?

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Fuente: El Comercio

Entre el hartazgo y el populismo

Hace un par de semanas, el diario gestión publicó el libro, Pero de verdad ¿todo es un desastre?, del doctor Carlos Paredes, donde aquel realiza una serie de reflexiones sobre las fortalezas y fragilidades de nuestra economía y de donde extraigo el siguiente comentario “La historia reciente de Venezuela es la de un país rico en recursos naturales (…) con un sistema democrático que funcionó  durante las últimas cuatro décadas del siglo XX, pero con instituciones frágiles (…) las instituciones políticas y económicas mantuvieron su carácter extractivo. Así, no es de sorprender la extendida percepción de corrupción e injusticia que prevalecía entre los venezolanos y la creciente frustración de estos frente a su clase política, todo lo cual facilitó la aventura golpista de Hugo Chávez en 1992 y su eventual arribo a la presidencia a fines de los noventa”.

Me atrajo el citado párrafo, por la similitud que podemos encontrar entre la Venezuela de los 90 del siglo XX y el Perú actual; en ambos casos, encontramos estructuras administrativas ineficientes y un sistema político percibido como excluyente y corrupto; comparación que nos obliga a preguntarnos ¿hacia donde se dirige el Perú? No cabe duda, que nos hemos acostumbrado al análisis de coyuntura, con un enfoque cortoplacista que en el mejor de los casos llega al año 2021; pero no estamos haciendo el verdadero trabajo, pensar el país hacia el largo plazo, y el riesgo de ese olvido, podría ser – Dios no lo quiera – que el hartazgo social que ya viene mostrándose en nuestra sociedad, nos lleve por una reacción emocional, ha ser gobernado por los peores.

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No cabe duda, que este hartazgo social crece y crece a consecuencia de la falta de oportunidades económicas, la pérdida de empleo, el incremento de la pobreza, el crecimiento de la inseguridad ciudadana y otras carencias que afectan a la población, pero sobre todo, por el convencimiento general de los ciudadanos, de la inutilidad de la acción de los políticos para solucionar estos problemas, dada la corrupción generalizada que se encuentra enquistada en ella – desde el policía de a pie, hasta un presidente de la republica que se deja sobornar – lo cierto, es que nadie tiene fe y lo peor nadie se quiere involucrar.

Con este escenario, es grave comprobar como nuestra clase política es incapaz de plantear y comunicar su visión de largo plazo sobre el país. Más allá del APRA, la Izquierda, Acción Popular y el PPC que responden a viejos pensamientos políticos, ninguna organización actual lo ha hecho y esto podría deberse a que la mayoría de las nuevas organizaciones responden a cacicazgos familiares que no tienen un ideario político, sino una ambición política.

Esta incapacidad de plantear y actuar en función a una visión de futuro, explica el populismo con el que actúan algunas de las organizaciones políticas; sin embargo, estas podrían llevarnos en el tiempo a vernos inmersos en procesos electorales donde posiciones similares a las de Chávez en Venezuela estén discutiendo la conducción del país; por tanto, si queremos evitar esto, las organizaciones políticas debería estar trabajando planteamientos, por lo menos en los siguientes temas:

  1. Tamaño y estructura de la administración pública que responda a criterios de eficiencia en la ejecución de las funciones sectoriales.
  2. Escala salarial unificada para la administración pública, creando una real carrera administrativa.
  3. Mecanismos de control interno en las entidades públicas y rediseño del sistema nacional de control.
  4. Aprobación de los ejes de desarrollo de la infraestructura pública a nivel nacional y aprobación del Plan Nacional de Infraestructura.
  5. Nuevo procesal penal que fortalezca la capacidad sancionadora del Estado.
  6. Nuevo modelo de compras públicas mixto, basado en criterios de calidad – costo.
  7. Implementación de la política nacional de diversificación productiva.
  8. Implementación de las acciones tecnológicas para la ampliación de la base tributaria a nivel nacional.
  9. Aprobación de la doctrina nacional sobre defensa nacional, que incluya: Lucha contra el terrorismo, ciber terrorismo, narcotráfico, minería informal.

Estas son algunos de los ejes propuestos para construir una visión de futuro para nuestro país; el riesgo del corto plazo es obvio, incremento del hastío social y el riesgo de convertirnos en una nueva Venezuela. No olvidemos que si lo podemos pensar es posible.

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