Al iniciar con una campaña electoral todas las tácticas apuntan al público externo. Es decir, motivar al ciudadano para que nos respalde con su voto. Lo que se busca es generar emociones y que provoque una acción.

Sin embargo. ¿Qué pasa con la comunicación interna en una organización política? Considero que es igual de importante que la comunicación externa. Las bases del movimiento político, bien informadas, se convierte en una fortaleza para participar en una contienda electoral. Se logra una ventaja sobre los adversarios.

Los militantes o simpatizantes se transforman en agentes de comunicación permanente. Por eso, necesitan directrices. Son ellos quienes se encargarán de convencer a los ciudadanos para que se inclinen por el candidato.

Al igual que una empresa o institución, la comunicación interna es una herramienta que permite a los empleados estar informados sobre las decisiones o medidas que se toman. Luego ellos multiplicarán el mensaje.

En cualquier organización, sus miembros, no pueden estar desinformados porque se genera caos. Hay confusión si se deja de comunicar.

En la política pasa lo mismo. En medio de una campaña electoral, los adherentes deben conocer cuáles son las acciones del candidato y sus propuestas.

Sin embargo, como todo ejercicio de gestión de comunicación, hay que realizar una planificación. Es decir, preparar un plan de comunicación interna del movimiento político.

Para ello, y como primer paso, se debe desarrollar una investigación, levantar un FODA, estudiar a los públicos, elaborar los objetivos, planificar las acciones, ejecutar las tácticas con un cronograma, medir sus efectos y al final una evaluación.

Se requiere tomar atención a los canales que se elige para la comunicación interna de un partido político. Previo a su uso, debemos conocer al público interno. Con base a ello, se determinará si se utiliza carteleras, SMS, llamadas telefónicas, correos electrónicos, boletines o comunicados, cartas, blogs, redes sociales, revista o periódicos internos, página web, Whatsapp, etc. La intención es que llegue el mensaje.

Todos esos canales servirán para comunicar de una manera integral a los militantes. Al igual que lo medios de comunicación, ellos deben enterarse de la agenda del candidato o los lugares que recorrerá, para acompañarlo.

La comunicación interna en una organización política apunta a una comunicación horizontal, que genere retroalimentación. Los militantes también necesitan espacios para participar en la toma de decisiones. Un ejercicio de democratización de la comunicación.

Recordemos que los candidatos no tienen el tiempo ni las energías, para llegar a todo un territorio con su mensaje. Por ello, la importancia de adoctrinar y comunicar efectivamente a las bases; pues ellos, tendrán que solventar las dudas de lo demás ciudadanos. Deben tener argumentos convincentes y justificados. No se puede improvisar.

Como cita (Castillo, 1999) no debemos caer en la entropía de la comunicación. Es decir, si no es escucha se puede comunicar bien información irrelevante.

 

 

 

 

 

 

 

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