La esperanza en lo ético, el feminismo y lo próximo

Por Carlos Lazzarini, autor de "La conversación política, dirigentes, medios y audiencias". Ultima conferencia: "Ciudades y Alcaldesas".

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El interés por la Comunicación Política sigue en crecimiento. La actividad se profesionaliza e hiper-especializa. A la vez, sobresalen dos ejes para destacar:

a) Preocupación por comportamientos (políticos-comunicacionales) que puedan contribuir a la afección de la calidad democrática y la práctica política.

b) Esperanza renovada en el compromiso ético, la impronta de lo femenino y el poder ciudadano.

La Cumbre de Comunicación Política realizada recientemente en Madrid, representó la edición número XIV y la primera que se hace en Europa. Pero además de ese hecho más que significativo, inaugural, dejó impresiones que signan el clima político actual y que bien vale repasar.

Fundamentalmente porque la comunicación política, se sabe, es la forma en que se muestra y se presenta la política. Subrayar entonces algunas percepciones sobre las interesantes y múltiples conferencias magistrales, exposiciones y conversaciones, ilustran el singular momento político, sin distinción de continentes.

Por un lado la Cumbre ratificó, una vez más, el enorme interés por la actividad. Cupos agotados, salas llenas y extraordinaria participación en las diferentes exposiciones. Interés y profesionalización     que también se reflejan en el crecimiento de la oferta académica y multiplicidad de seminarios, conferencias, publicaciones, conversaciones y encuentros específicos.

Cuando se aborda la comunicación política surgen temas  como la extinción de la política tradicional, el protagonismo de la inteligencia digital y artificial, el uso de datos y sistemas de indagación en la opinión pública cada vez más rigurosos, disruptivos, y personalizados, de las técnicas de movilización territorial y digital, de neuro-política, neuro-comunicación, y neuro-influencia, de semiótica y lingüística, del uso de los algoritmos, del diseño de las estrategias (de las más simples a las más complejas) y de de fórmulas diversas para conocer más acerca de lo que el otro sabe pero no sabe que sabe y resulta imprescindible conocer para entender y sintonizar.

Alertas y riesgos

Pero también, en el abordaje de todos esos temas comienza a hacerse presente, en mayor o menor medida, algunas preocupaciones comunes, transversales Los efectos de la posverdad, el temor por la posdemocracia, la alerta por el uso intencional de las fake news, las técnicas de desinformación o manipulación, el uso de datos personales o la proliferación de mensajes tóxicos.

Las campañas de Trump o Bolsonaro, y las experiencias como el plebiscito por el BREXIT, entre otros ejemplos, son temas ineludibles en los encuentros de ComPol, para comprender un poco más sobre lo que está pasando con la democracia y la política en todos los países, más allá de su centralidad o nivel de desarrollo económico. Herramientas cada vez más sofisticadas que operan sobre sentimientos como la indignación, la incertidumbre, la perplejidad, la vulnerabilidad, el miedo, y hasta el odio. O sobre variables estructurales como niveles de empleo, salarios, pobreza, movimientos migratorios, terrorismo y otros.

De los distintos campos en los que trabaja la comunicación política, es en las campañas cuando más preocupa la apelación al vale todo. La posibilidad cierta, con el objetivo de ganar, de contribuir a la erosión de la democracia con efectos indeseados en el mediano o largo plazo. A veces, prolongada en la comunicación gubernamental.

Aire fresco

En cambio, en la Cumbre de Madrid, como en la prédica permanente de varios especialistas, empieza a ganar posición la idea de tomar conciencia sobre los parámetros éticos que deben ponderarse para contribuir a mejorar la democracia y, en definitiva, la calidad de vida de los ciudadanos. Camadas de jóvenes profesionales muy atentos a los daños provocados por las diferentes formas de manipulación, y con experiencias de trabajos que evidencian la preocupación real por ayudar a recuperar la confianza. Involucrados, incluso, en algunas pruebas que empiezan a surgir con fuerza para contrarrestar las mentiras, la manipulación o la desinformación.

El avance del feminismo, por otro lado, no sólo como imperiosa necesidad de alcanzar la igualdad de derechos, sino como aspecto decisivo en la renovación de la política y también de la comunicación política que, vale la pena insistir una vez más, es ni más ni menos que la forma en la que se presenta la política. Y nunca, una dimensión disociada de la misma. Afortunadamente, el feminismo gana espacio e influencia en el universo de la comunicación política. Se percibe en los congresos, en las librerías, en las conferencias, en la calle y en las redes. Todavía insuficiente, es cierto. Pero alentador. Hace falta más mujeres en política para que cambie la política.

Y finalmente, como diría Toni Puig, ante «el regreso de los monstruos de invierno, red de ciudades en primavera cívica». Es en las ciudades, plurales, diversas, multiculturales, creativas, de enorme poder cívico, en la movilización ciudadana, en el poder de lo próximo, lo cotidiano, lo común y compartido, en donde se encuentra un buen antídoto frente a los muros y el regreso de los dinosaurios.

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