La Paradoja de la atención

Por Cristabel Cartaya, asesora en comunicación política y social media.

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El desarrollo exponencial de las tecnologías de información, ha provocado un acceso casi ilimitado de datos que ha transformado la manera de cómo se produce y recibimos contenido en la actualidad. Hoy la TV, las redes sociales, la prensa, el internet, los amigos y un largo etcétera, compiten por nuestra atención en una sociedad que durante todo el día y todos los días, nos bombardean con estímulos distintos que esperan ser consumidos.

Esta sobrecarga de información que sufrimos, propiciada, en gran medida, por la digitalización de la comunicación, va en aumento y genera una paradoja propia de nuestros tiempos: Cada vez tenemos más información a nuestro alcance, pero a su vez es casi imposible asimilarlos, clasificarlos, y analizarlos en su totalidad.

Aunado a ello, a pesar de que tenemos cada vez más herramientas para comunicarnos, el ser humano cuenta con los mismos recursos para procesarlos.  Contamos, como máximo, con 24 horas diarias, para aprehender toda la información producida y como si no fuera suficiente, este exceso de impactos cognitivos produce en nosotros un descenso de nuestra capacidad de atención. Es decir, la paradoja que mencionaba se agudiza: Producimos cada vez más contenido a una audiencia cada vez menos atenta.

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Ante este fenómeno, los que producimos contenido, estamos frente a la competencia más salvaje nunca antes vista en el campo de la comunicación: la captura de la atención por nuestros públicos. La importancia de ello, es que sin esto es imposible lograr cualquier otro objetivo, ya que es el paso previo y necesario para generar interés, ganar su confianza y poder influir en sus decisiones.

En esta competencia, la información política tiene un reto adicional. Las candidaturas, programas y spots no suelen ser contenidos atractivos para las grandes audiencias y a menudo causa hastío y rechazo. Si sumamos estas reacciones a la sobrecarga de contenidos, nuestros mensajes políticos enfrentan grandes desafíos.

¿Qué hacer para poder competir por la atención de nuestros votantes? Aunque no hay una fórmula perfecta, si hay algunas consideraciones que permiten que al menos nuestros contenidos sean competitivos en esta apuesta por unos segundos de atención:

Autenticidad: Los contenidos rimbombantes, encorsetados pasaron a la historia. No hay manera que llamemos la atención en esta época usando las técnicas de comunicación de décadas atrás. Ello no significa que sacrifiques el fondo de las propuestas, ello implica que les des formas más naturales y más cercanas a las audiencias para poder entrar en la liza por su consumo.

Reiteración: Es fundamental que el mensaje sea reiterativo para generar recordación. Es necesario que nuestro mensaje toque varias veces a nuestra audiencia, por lo menos unas 5 veces y si nos vamos al campo digital, lo recomendable es que tenga entre 11 y 13 impresiones por usuario.

Inclusivo: La forma más eficaz que tenemos desde la comunicación política para lograr que nuestro mensaje sea aprehendido es incluir en la producción de contenidos a la misma audiencia. Cuando los mensajes políticos desbordan las estructuras de los partidos o de las campañas y es apropiado por las masas, es porque una campaña ha logrado captar gran parte de los objetivos, es decir, ha captado la atención de los votantes y los ha movilizado.

Estratégica: La comunicación política debe tener presente cual es el tiempo adecuado, la audiencia idónea, el formato más pertinente y qué ideas deben apagarse en un momento determinado. Cuando hablamos de estratégico en este punto, hablamos de la necesaria vigilancia al contexto para transmitir los contenidos en la forma y los tiempos eficientes.

El volumen de información no va a parar de crecer por tanto la sobrecarga de información cada vez será más profunda y nuestra atención más efímera. Ante este desafío, tengamos presente que lo que trasmitimos a nuestros ciudadanos debe ser lo más importante, lo más esencial y lo mas genuinamente atractivo posible para que pueda ser captado, de lo contrario, perderemos tiempo y lo más importante: su atención.

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