Los mercaderes de la política

Sobre la degradación de la política nacional

0
1171
Gráfica: Blog, Razones para la esperanza

“Nuestros mercaderes políticos dilapidaron los bienes nacionales (…) la riqueza nos sirvió de elemento corruptor, no de progreso material (…) al ver que en pocos meses y hasta en pocos días algunos improvisaron riquezas fabulosas, cunde en todas las clases sociales el morboso deseo de enriquecerse, crece una verdadera neurosis metálica. Ningún medio de adquirir parece ilícito” es la descarnada descripción que hace casi un siglo, la obra póstuma de Manuel Gonzáles Prada, Propaganda y Ataque (1938) hiciera sobre la acción política de inicios del siglo XX en el Perú.

Qué triste es comprobar que un siglo después poco o nada ha cambiado en el contexto político nacional, las evidencias nos indican que seguimos rodeados de mercaderes políticos que han convertido la acción política en un vehículo para su beneficio personal; como escribió Gonzáles Prada con “un morboso deseo de enriquecerse”. Desde Belaunde hasta Humala todos los gobiernos democráticos han sido denunciados por actos de corrupción, algunos por casos ocurridos dentro del aparato estatal y otros al más alto nivel de gobierno; la corrupción y sus formas de pago se expresan según el estilo del gobernante.

Esto comprueba la degradación de nuestra política nacional; tomando la tipología de Carlos Matus, nuestra desgracia es ser gobernados por cabecillas y no por estadistas. Lo grave no es la ausencia de partidos, sino la carencia de gobernantes con valores, pareciera que todos llegan con la idea que “la plata llega sola”. No tenemos estadistas, tenemos candidatos; No tenemos partidos políticos, tenemos grupos políticos; No tenemos políticas públicas, tenemos intereses.

La aparición de la figura de los garantes para convencer a los indecisos sobre todo en las segundas vueltas electorales también son un reflejo de esta degradación; el odio y el anti voto marcan la pauta de estos procesos y explican, en parte, los males actuales de la política peruana, porque a pesar de los escándalos de corrupción que nos rodean, ninguno de los garantes se ha hecho responsable de los gobiernos que durante la campaña avalaron.

Otro elemento que explica la degradación de nuestra política es la poca ciudadanía democrática que hemos desarrollado, la informalidad, delincuencia y micro corrupción, son una expresión de ello; nadie teme ser sancionado por no cumplir las normas y el Estado no tiene capacidad para supervisar su aplicación; tampoco supervisamos o mostramos interés en quienes son los candidatos, se prefiere votar por los que ofrecen más, los que dan regalos, ofrecen empleo o dinero; no analizamos planes de gobierno ni los antecedentes del candidato o si la propuesta era viable; lo que importó es el beneficio ofrecido.

En este escenario, la correcta actuación de las entidades del Sistema de Administración de Justicia en la investigación, juzgamiento y sanción del caso Lava Jato y todos los demás relacionados a hechos de corrupción, será clave para revertir este proceso de degradación política; es la única forma que la ciudadanía recupere la confianza y temor a la acción de la justicia; para ello el Poder Judicial deberá esmerarse en cumplir los principios constitucionales del debido proceso y evitar caer en la judicialización de la política.

Por otro lado, así como hace un siglo la crisis moral y política de inicios del siglo XX motivo la aparición de la generación de Haya, Mariátegui, Víctor Andrés Belaunde, Sánchez y otros jóvenes que construyeron la base política del siglo XX; hoy la degradación política que vivimos debe ser el aliciente para incentivar la participación de los jóvenes en política que permita reinventar los partidos políticos y buscar nuevos liderazgos; no será un proceso rápido pero es necesario iniciarlo, lo contrario será condenarnos a seguir gobernados por los mercaderes de la política. ¡Qué Dios nos ayude!

Suscríbete a nuestro boletín

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here