¿Los peruanos no confían en sus líderes políticos?

Ricardo Amado, asesor político en campañas presidenciales y partidos políticos, con años de trayectoria en países como Brasil, Argentina, Ecuador y México, estuvo de paso en Lima. En solo unos días pudo examinar el panorama político-peruano y dejó sus impresiones.

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Foto: Sucesos

Nacido en Venezuela, Ricardo Amado Castillo ha trabajado en diversos países de Latinoamérica. Se ha especializado en las áreas de Estrategia, Movilización de Bases y Nuevas Tecnologías, en las que busca maximizar la participación efectiva de militantes, simpatizantes, activistas y ciudadanos en general durante las campañas electorales, según indica en su propia hoja de vida.

Llegó al Perú para participar en el Primer Congreso Internacional de Campañas Políticas para Gobiernos Locales realizado en la Universidad ESAN, los días 17 y 18 de agosto. El certamen reunió a más de cien personas interesadas en las nuevas tendencias en el campo de las campañas.

Lo más interesante es su lectura de la realidad política peruana, una realidad nada alentadora por la desconfianza que hay en el ciudadano respecto a los líderes.

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¿Cómo ve la situación de la política en el Perú?

En mi experiencia como consultor político, lo que yo veo hoy lo podría resumir en tres cosas. La primera es que los ciudadanos definitivamente están teniendo una crisis de confianza muy importante con la política. Eso no significa que no quieran hacer política o que no crean todo en la política, pero no están confiando en los líderes políticos que tienen ahora. La segunda es que hay un desprestigio importante también de los partidos políticos. Y la tercera es que las campañas se están profesionalizando y se están sofisticando de lado de la tecnología o de la necesidad de innovar o hacer cosas distintas.

¿Qué se necesita innovar en los partidos políticos?

La innovación tiene que ver con la necesidad de regresar a hacer cosas que antes funcionaban. A mí me preocupa cuando hablamos de innovar en términos de lo digital, cuando lo verdadero es volver a lo básico. Es volver a salir y tocar la puerta a la gente, es hablar con ellos, que la gente recupere la confianza en la política. Ese tiene que ser el desafío central de los partidos políticos cuando realicen sus campañas.

En los países que usted ha asesorado, ¿cómo es la situación?

En los países que he asesorado, veo diferentes niveles de partidos políticos que conforman grupos de campaña eficientes y bien pensandos. Esto se debe a que un grupo de campaña está compuesto no solo por los amigos o los familiares de los candidatos que lo integran, sino por quienes quieran hacer bien las cosas y utilizar los pocos recursos que tengan para una buena política.

¿Qué estrategias se utilizarían para recuperar la confianza en los políticos?

Voy a contar una anécdota. Una vez me encontré con un amigo intendente que acá le dicen alcalde y me comentó que había hecho una investigación cuantitativa. Este estudio señalaba que la gente estaba molesta porque era buscada por los candidatos solamente durante las campañas. Me dijo: “Quiero que revises eso”. ¿Usted sabe cuál fue la respuesta? Que no vayamos únicamente durante las campañas, sino siempre. La gente se molesta porque le tomamos el pelo y solamente vamos en campaña. En consecuencia, tenemos que estar siempre con ellos en las calles explicando qué estamos haciendo, cómo lo estamos haciendo y explicando también las cosas que no podemos hacer. La gente necesita saber que los políticos están cerca de ellos.

¿Cómo cambiar esta situación?

La política en este tiempo no es un selfie. La política nueva es que la gente sienta que los políticos son auténticos, que son honestos en los manejos de los recursos, honestos en lo que dicen. La verdadera transformación de la política es que se diga: “Yo sí te puedo mirar a la cara”. Esa es la verdadera transformación de la política y eso es lo que la gente está demandando, que tengan cercanía y que siempre miren a la cara. Creo que la crisis de confianza se resuelve afrontándolo de esa manera.

La corrupción en el Perú genera que los políticos no puedan mirar a la cara a la gente…

Es, evidentemente, grave la situación de corrupción en el Perú. Tenemos un país importante de la región con varios presidentes cuestionados y eso nunca es bueno, porque los ciudadanos terminan metiendo a todos en el mismo saco. Este es un daño que se le hace a la política cuando insistimos en esa idea de que todos son iguales. Este es un tema grave que atenta contra la confianza de la que hablé antes, pero, al mismo tiempo, es una oportunidad para los que se atrevan a decirle a la gente que pueden hacer las cosas de distinta manera.

Hubo un antivoto en las elecciones pasadas. ¿Cuál es su percepción?

Lo que pasó en la segunda vuelta fue la consolidación de un voto “en contra de”. Tengo claro todo esto, pero no siempre es así. También gana la esperanza que se trasmite a la gente. Las campañas se ganan poniendo énfasis “a favor de” o “en contra de”. Quizás en un momento de la campaña se acentúa más una dimensión sobre la otra, pero depende de cada candidato darle a su campaña la credibilidad que se necesita.

Hay una competencia desleal por parte de partidos políticos que tienen el financiamiento de medios extraños.

Le diría al candidato en competencia que hay que jugar con las cartas que se tienen en mano. Primero, tenemos que decidir si estamos dispuestos a competir en esa simetría, porque llorar no sirve de mucho, decir que el otro tiene cien veces mejores recursos es muy complicado. Lo segundo, que es más importante que lo primero, es que el objetivo vital en una campaña de estas características es no olvidar que hay que polarizar con el adversario.

¿Cuál es su opinión sobre la situación de Venezuela?

Hay que ser muy cuidadoso con el tema de Nicolás Maduro, no es sencillo. Sí puedo decir que me gustaría que las cosas funcionen de diferente manera en Venezuela y que la polarización no fuera tan extrema. El Gobierno hace lo que tiene que hacer, pero de manera inadecuada. Me gustaría que bajara un poquito la candela y que los unos se reconocieran a los otros. Eso es parte del problema. La polarización arranca cuando se desconoce al adversario y un poco pasa eso en Venezuela.

¿Qué le gustaría a usted que cambie como venezolano que es?

Me gustarían muchas cosas, pero lo veo complicado. Que se realice pronto las elecciones y que los venezolanos sean libres y democráticos.

¿Qué consejo para los políticos nuevos?

Les diría que persistan, que insistan, que aguanten y les diría que traten de mantener intacta su reputación, porque ser un nuevo político no es un tema de edad. Conozco a muchos políticos nuevos que son viejos. Tenemos que mirar a la gente de frente, ser auténticos y cambiar la forma de hacer política. Que la gente vea en ellos el cambio de la política del Perú.

Entrevista: Steven López / Sucesos

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