NO BASTA CON INDIGNARSE, HAY QUE ACTUAR

El analista político Luis Herrera logra darle un vistazo a la crítica situación actual del país, en donde los lugares más altos desde los que se imparte justicia se mancharon de corrupción a cambio de unos dólares, y además propone acciones que aseguran que estas instituciones no se vuelvan a infestar de malos manejos.

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No hay palabras suficientes para describir la indignación general producida por la propalación de los audios de la vergüenza, donde de forma clara se escucha el tráfico de influencias, el abuso del poder y la comercialización de la justicia, donde no importa la verdad jurídica, sino cuanto se paga por obtener impunidad.

Pero para nadie es una sorpresa estos hechos,lo único que diferencian la corrupción de ahora con la de antaño es la posibilidad de grabarlos en videos o audio. Esto además genera los niveles de indignación actual a través del periodismo de investigación que, cumpliendo su misión o por propios intereses, nos viene entregando de manera pauteada cada audio, como la crónica de una novela de terror.

Y esta novela de terror ha puesto al descubierto la forma más invisible de la corrupción: la judicial. Aquella que basándose en la división de poderes y la independencia en el ejercicio de la función jurisdiccional, transforma a los magistrados y fiscales en Dioses del Olimpo.  Administran justicia en base a sus intereses particulares, esencialmente económicos, transformando la justicia de un valor a una mercancía.

Pero sería un error pensar que el tráfico de favores es exclusivo del Poder Judicial, ¿Alguien duda que alcanza al Ministerio Público, Tribunal Constitucional y demás entidades del sistema de administración de justicia?.  El tráfico de favores es moneda de cambio y la problemática no se solucionará con cambio de personas, se tiene que cambiar el sistema y además, el modelo penal garantista. Este modelo que prioriza la forma al fondo y que es en gran parte causante de que hoy en Perú, los ciudadanos honrados tengamos más temor a la ley que los propios delincuentes.

Lo cierto es que la corrupción y la delincuencia han perdido el temor a la ley; saben que bajo el concepto del “debido proceso”, los delincuentes y corruptos de todo tipo pueden salir libres y en algunos casos hasta ser repuestos a la administración pública con una indemnización; lo que desmoraliza a las funcionarios decentes y honrados.

Po eso proponemos que la Comisión de Reforma del Poder del Sistema de Justicia considere las siguientes propuestas mínimas:

  1. Que los Vocales Supremos y Fiscales Supremos coloquen su cargo a disposición y someterse a un nuevo proceso de ratificación.
  2. La evaluación de los últimos procesos de selección de jueces y fiscales para evaluar la idoneidad y transparencia de los procesos.
  3. Disponer la liquidación del CNM como entidad.
  4. Modificar la Ley Orgánica del Poder Judicial y Ministerio Público para crear un modelo de control mixto, para los aspectos jurisdiccionales, a cargo de magistrados y ciudadanos elegidos por voto popular.
  5. Modificar la Ley Orgánica del Poder Judicial para reducir el número de vocales supremos y disponer que el Vocal que asume la Presidencia de la Corte Suprema, al término de su periodo debe obligatoriamente, salir del servicio activo.
  6. Proyecto de ley que amplíe la prohibición de trabajo de cualquier familiar de políticos en ejercicio en el Sistema de Administración de Justicia.
  7. Plan de recompensas ciudadanas a quienes denuncien a Jueces y fiscales corruptos
  8. Elaborar el proyecto de reforma constitucional, para modificar la estructura del sistema de administración de justicia, bajo los siguientes lineamientos:
  • Eliminación del Consejo Nacional de la Magistratura.
  • Eliminación del Tribunal Constitucional.
  • Creación de la Sala Suprema Constitucional, como órgano de control de la constitución.
  • Creación del Órgano de Control de la Magistratura, conformado por magistrados y ciudadanos elegidos por voto popular, con competencia sancionadora sobre jueces y fiscales
  • Elección por voto popular de los magistrados de primera instancia y superior, coincidente con las elecciones regionales y municipales, y los supremos por un esquema de ternas, ante el Congreso de la República.

Estas son algunas propuestas a discutir pero de lo que no cabe duda es que la corrupción en el Perú es un tema endémico: no nació en los noventa, viene desde antes que naciera la República, y es una muestra clara de la falta de ciudadanía democrática en nuestro país. No son las instituciones las que se corrompen sino las personas, por eso, mientras no fortalezcamos la ciudadanía democrática, no acabaremos con ella.

¡No basta con indignarse, hay que actuar!

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