No todos los domingos se vota en Colombia

Por Carlos Villota Santacruz. Internacionalista. Comunicador Social y Periodista, experto en marketing político. Coautor del libro Gobierne bien y hágalo saber.

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Foto: Noticiero52

Cuando se acerca el 27 de mayo, día fijado por el calendario electoral para que los colombianos acudamos a las urnas, a elegir al sucesor de Juan Manuel Santos, varias son las preguntas que surgen entre los ciudadanos, en particular entre los jóvenes y las personas de la tercera edad. El primer grupo poblacional busca en el “ramillete” de candidatos Iván Duque, Sergio Fajardo, Germán Vargas, Viviane Morales, Gustavo Petro y Humberto de la Calle no a un jefe, sino un líder inspirador. Los segundos, tienen la esperanza que en esa etapa de su vida se respeten sus derechos pensionales y se le permita desarrollarse individual y colectivamente en condiciones dignas.

No todos los domingos se vota en Colombia en un escenario de carrera presidencial, donde la implementación del proceso de paz, se elevó nuevamente como el foco de la polarización, que no se sabe -desde las regiones- donde pude terminar. La razón. La alta desigualdad social de un país, que a pesar de tener riqueza humana y natural, mantiene un puesto en el sector que lo ubica detrás de Haití. Un hecho que no se puede desconocer y que tiene en el narcotráfico y la corrupción  dos elementos a derrotar para quién resulte ganador de la cita democrática, que será seguida de cerca por la comunidad internacional.

En mi calidad de consultor político, me he tomado el trabajo de ir a la plaza pública. Hablar con los  ciudadanos. Si, los mismos que van a sufragar. Otros que no ejercerán ese derecho constitucional. Y aquellos que votarán en blanco. En el redar de esa acción profesional ciudades como Ibagué, Villavicencio, Bogotá, Pasto y Barraquilla manifestaron lo que piensa en la recta final de la campaña.

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La conclusión fue contundente. Los hombres y mujeres de la Colombia del siglo XXI, reclaman del Estado, que este más cerca de ellos. Donde el ejercicio de la democracia sea trasparente, local y cotidiana. Una democracia que le permita dialogar con el  próximo presidente de la República. Una democracia que tengan la capacidad de transformarse desde el “corazón” de los partidos, a partir de conocer la realidad, el presente y futuro de las regiones. Si esa tarea no se hace –respetando a la oposición- los partidos caerán en un proceso de decadencia, de impotencia y de desintegración. El Estado también llevrá su parte. Es decir, no cumplirá las metas y el caos institucional asomará en cada amanecer.

En otras palabras, el sucesor de Juan Manuel Santos debe apagar el “incendio” de la polarización. Iniciar una etapa de gerencia del país donde el principal protagonista sea el ciudadano. Con partidos fuertes, claramente diferenciados en su ideología. Está el reto de construir el ministerio del deporte,. El Ministerio de la mujer. De realizar una reforma política y de justicia de fondo: Es un trabajo monumental que debe partir del hecho que todos los domingos no se vota en Colombia por un presidente. Entonces, la clave es que en el día “D” debe existir garantías. Que la Registraduría Nacional del Estado Civil sea líder del proceso eleccionario. Todo porque la democracia, se construye  a partir del voto. Y el voto hay que “blindarlo”. De paso, el derecho otorgado por la carta política, a los hombres y mujeres que vamos a ir a las urnas el 27 de mayo.

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E mail villotasantacruzcarlos@yahoo. com.co

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