NOS QUEDARON DEBIENDO EL DEBATE

Candidatos a la presidencia de Colombia evitaron la confrontación. Andrés Lizarralde Henao, consultor colombiano.

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El 3 de abril se realizó el primer gran “debate” presidencial regional organizado por Teleantioquia, al que estaban invitados los candidatos: Germán Vargas Lleras, Iván Duque,  del Centro Democrático; Sergio Fajardo, de la Coalición Colombia;  el aspirante de la izquierda, Gustavo Petro y Humberto de la Calle Lombana, por el Partido Liberal; quien a última hora presentó excusas por su ausencia a través de un video en el que expresó inconvenientes para viajar, debido a que el mal tiempo en Bogotá no facilitó su vuelo a Medellín.

Aunque una vez finalizó el “debate” desde las diferentes campañas se empezó a hablar de la victoria de sus respectivos candidatos, la verdad es que este fue un espacio más parecido a un foro donde no hubo mayores cosas que destacar por parte de ninguno de los aspirantes, quienes más vale se mostraron un poco temerosos de ir a la controversias y enfrentamientos a los que muchos colombianos estamos acostumbrados en este tipo de elecciones, seguramente para no caer en radicalismos innecesarios cuando aún falta mucho tiempo para acudir a las urnas.

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Sin embargo, desde mi experiencia como consultor y a pesar que, posiblemente mi análisis no coincida con el de muchos colegas o seguidores de las diferentes campañas, hablaré de lo percibido a partir de lo que expresaron y el comportamiento de los 4 candidatos en este primer pulso mediático en su orden de participación:

Fajardo, mostró firmeza frente al tema anticorrupción y rechazo por las maquinarias políticas. Como siempre utilizó un tono más de centro y respetuoso; algo positivo en medio de la polarización de un país que necesita de líderes que piensen más en la solución de los problemas y no caigan confrontaciones que dividan. Excesivamente académico. No aterriza las ideas. Le faltan cifras que le permitan pasar del “qué” al “cómo” sacará adelante tantas propuestas.

Duque, mostró formación y conocimiento, pero tuvo excesos al tomar como base de las nuevas tecnologías. Propuso en muchos casos soluciones electrónicas, olvidando que el país especialmente las zonas rurales, aún carece de acceso a este tipo de herramientas. Aunque para muchos estaba más pendiente de la cámara, es obvio que en un debate televisivo hay que hablarle a quien está frente a la pantalla para captar la atención. Mantuvo la tranquilidad y se nota que cuenta con un equipo que le ha recomendado no perder la calma ante los ataques, lo que asegurará un buen desempeño en estos espacios. Cabe recordar que quien se enoja no piensa, se desorienta y pierde.

Vargas Lleras, deja en claro que conoce el país y sus problemas. Maneja bien las cifras, pero le faltó fuerza. Se le nota el desgaste de llevar algunas campañas detrás del primer cargo. No tuvo la fuerza discursiva que lo caracterizó en anteriores procesos electorales y, en sus palabras, hay cierta prevención a equivocarse por temor a que lo relacionen con el gobierno que termina.

Finalmente, Petro la tiene clara en temas de energías limpias, biodiversidad y cuidado del medio ambiente; algo que le genera alto grado de aceptación en el voto joven. Pero perdió su tiempo al tratar de generar controversias que no fueron atendidas por los contenedores, especialmente Duque, quien prefirió pasar de largo y evitar una confrontación que podría desgastarlo. De manera hábil dejó la radicalidad en algunos temas, porque con seguridad es consciente que debido a los apoyos partidarios con los que cuenta, encarna uno de los extremos que tanto polariza y genera rechazo en el país.

En este espacio donde no hubo debate, todos estuvieron un poco temerosos de hacer un verdadero enfrentamiento de propuestas con fuerza y contrastes; y es algo lógico, toda vez que la contienda se encontraba en línea de salida, donde es mejor evitar problemas y no correr riesgos en un momento inicial que aún está muy distante de la primera vuelta.

Ganó la cordialidad y la tolerancia entre los candidatos, algo que está muy distante de lo que muestran por estos días las redes sociales en Colombia, donde llueven los ataques e insultos entre los seguidores, mientras las campañas dan ejemplo de altura y respeto. Para mí, ninguno de los aspirantes salió victorioso porque cada uno se concentró en lo suyo y no mostraron las grandes diferencias propias de los debates.

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