Polarización, ¿el actor que definirá el ganador de la carrera presidencial?

Si se observa con detenimiento, en la tierra del Nobel Gabriel García Márquez, se siente “el viento del socialismo del siglo XXI” y “la democracia liberal”. Ese es un escenario en el que  las últimas 72 horas de la campaña serán definitivas.

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Foto: OkPais

A poco menos de tres semanas de la primera vuelta presidencial en Colombia, donde los candidatos Iván Duque, Sergio Fajardo, Humberto de la Calle, Gustavo Petro y Germán Vargas Lleras intensifican su gira por el país, con el propósito de comunicar y socializar con los ciudadanos sus propuestas de Gobierno, el fantasma de la “polarización” se levanta como la gran amenaza de la cita en las urnas, con un alto valor agregado para quién resulte ganador.

Si se observa con detenimiento, en la tierra del Nobel Gabriel García Márquez, se siente “el viento del socialismo del siglo XXI” y “la democracia liberal”. Ese es un escenario en el que  las últimas 72 horas de la campaña serán definitivas. Por un lado, está la figura de Gustavo Petro –ex guerrillero del M-19 y de la extrema izquierda- y por el otro por el ex senador del Centro Democrático Iván Duque, quién representa la “ultra derecha”, que se define como una propuesta de libertades económicas y públicas.

Si bien la “polarización se siente en las calles de ciudades como Bogotá, Ibagué, Cartagena, Medellín o Cali”, al interior del Congreso no se vive ese ambiente, gracias a la misma mecánica política y el mismo estado de los partidos políticos. Sin embargo, en las encuestas es evidente la democracia liberal representada en Duque, está a la cabeza de la tendencia electoral, sin que eso suponga que este definida la cita en las urnas.

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En otras palabras, en Colombia que hay sistema de “balotage”, en la primera vuelta presidencial los votantes creen  casi imposible que la elección traspase la barrera del 50 por ciento más uno. Así las cosas, se abre paso para los colombianos –dentro y fuera del país- una segunda vuelta.

Un poco más atrás, la opinión pública percibe al candidato Germán Vargas Lleras como un dirigente político cercano al Gobierno del presidente Juan Manuel Santos, que ha construido su campañas en los últimos 8 años. Algo muy similar a lo que sucedió con el conservador Alvaro Gomez Hurtado, quién fue candidato “eternamente”.

De entrada, Vargas Lleras tiene una limitación: representa la democracia liberal. No representa el socialismo del siglo XXI. Y en esa polarización Duque le lleva mucha ventaja. Para los ciudadanos habilitados para votar el domingo 27 de mayo, se preguntan. ¿cómo se puede dar un escenario lógico, donde la confrontación entre dos demócratas liberales, tiene en el Polo Democrático; el socialismo del siglo XXI?.

Desde el análisis de la comunicación política, en nuestro sentir, es un escenario complejo. Da la impresión por el resultado de las encuestas, que esa situación se concentra de Duque a Vargas Lleras. También se siente desde los gremios y la academia, que la tendencia no cambiaría sustancialmente. La razón es simple. Si Sergio Fajardo hubiese tenido más “dotes de estadista” y de formación para la conducción de los destinos del país, hubiese podido arrebatar el escenario a Gustavo Petro.

Más si se observa que el ex Gobernador de Antioquia es el representante de los dos partidos sólidos de la izquierda, que son el Polo Democrático y la Alianza Verde. No obstante, hoy por hoy toda la jerarquía que pesa en la izquierda esta con Petro y no con Fajardo. Ese es un hecho contundente en términos de conseguir votos en la recta final de la campaña.

Tampoco parece que impacte –en la votación final- que los debates presidenciales en los canales regionales como Telecaribe, Telentioquia, Telecafé e incluso RCN “prendiera el favoritismo para uno u otro candidato en términos de liderazgo absoluto”. Eso no ha sucedido. Incluso en la campaña del 2018, este hecho circunstancial no se asoma en el horizonte.

Así las cosas, todo hace prever que las fuerzas están definidas. Están puestas “las cartas en el campo de batalla”. Llegó la hora que los ciudadanos y ciudadanas decidan cual es el mejor candidato para suceder a Juan Manuel Santos, a partir del 7 de agosto. Podrían entonces superarse los niveles históricos de abstención. Eso solo se sabrá el domingo, el día “D” después de las 9 de la noche.

La pregunta que también se hacen los ciudadanos. ¿El próximo Gobierno dará garantías a la oposición? ¿Tendrá la capacidad de tender puentes bajo el diálogo abierto y de cara al país, donde brille la solución a los problemas sociales y económicos de las regiones? ¿Se acabará el centralismo? ¿O solamente, será un espejismo, para el momento de inflexión que vive el país?.

Todo está por verse, analizarse y escribirse. Quién gane en la primera o segunda vuelta presencial se convertirá en Jefe de Estado,.. el perdedor será el Jefe de la Oposición con asiento en el senado. Un hecho legislativo nuevo en el segundo semestre de este año, que además tiene como añadido, que se conocerá si Venezuela sigue en el poder Nicolás Maduro. En el caso de México, si Manuel López Obrador logra suceder a Enrique Peña Nieto tras varios intentos de asumir el rol de candidato.

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