El político 2.0

3
743

La tarima, como espacio en el cual los políticos o candidatos de elección popular, conquistaban los corazones de los votantes, ha sido desplazada a otro escenario: Internet.

Pero internet, y específicamente las redes sociales, no solo ha desplazado a la tarima, sino además a otras acciones tradicionales de campaña como la propaganda en medios masivos, la presentación puerta a puerta, o el meeting con simpatizantes. Este desplazamiento, lejos de remplazar a la campaña tradicional, debería convertirse en el complemento idóneo para la construcción de una estrategia de comunicación inteligente, que sostenga una campaña exitosa.

En este sentido, la presencia del político en redes sociales antes, durante y después de campaña, debería estar enfocada en:

  • Aumentar su exposición y visibilidad
  • Gestionar su imagen y reputación
  • Transmitir su propuesta electoral (o plan de gobierno)
  • Retroalimentarse de la gente

Esto último, como un mecanismo de participación ciudadana, que permita al político fortalecer su propuesta y su discurso. ¿Cómo hacerlo? Utilizando dos características esenciales las redes sociales: su interactividad y su capacidad de generar debate.

Para conseguirlo, el político debe transferir fielmente su personalidad a las redes sociales, destacar sus aspectos positivos, su carisma, sus anhelos y sueños,  esto permite que sus seguidores lo sientan cercano y accesible, sin embargo, es importante también que sea capaz de transmitir sus preocupaciones, especialmente las que son de interés común del territorio o jurisdicción a la que postula, esto le permitirá demostrar compromiso, construir una imagen familiar y generar confianza.

Es imprescindible que el candidato se tome su tiempo para analizar la opinión pública a partir de las redes sociales, que pueda interpretar las diversas voces que escriben allí, que identifique los actores de los temas trascendentales y que sea capaz de opinar de manera consiente y conciliadora.

El político, que suele ser un personaje público, debe convertirse en una guía para los usuarios de redes, en un referente de opinión y además ser una persona confiable, a la que se le puede contar un problema, para esto, es necesario dar respuesta a los mensajes y comentarios de la gente.

Esta es la retroalimentación. Todos los usuarios de las redes sociales tienen algo que decir, y es el candidato el que debe considerar las diferentes posturas y pensamientos de la gente para sumarlos o integrarlos a su plan de trabajo.

Sin embargo, esta tarea se puede ver truncada por dos aspectos: Por un lado, el escaso tiempo e importancia que el candidato dedique a esta tarea y por otro, la manera cómo administre sus redes. En muchos casos, el candidato es quien administra sus propias cuentas, sin embargo, lo común es que otra persona lo haga por él. Para no cometer errores y alcanzar el impacto deseado, las redes no las debe administrar el amigo entrañable, que conoce a fondo al político, pero que carece de conocimientos competentes en comunicación, tampoco debería hacerlo el community manager que lo vende como un producto. Debe ser una amalgama de ambos, o un experto que tenga la capacidad de plasmar técnicamente los mensajes fundamentales a partir del pensamiento y sentimiento del político, caso contrario, se estaría construyendo un holograma del candidato, una imagen distante de él y nada más.

La idea es que los usuarios de las redes sociales puedan conocer sin intermediarios al político, en este punto, los medios de comunicación y los propios periodistas desaparecen del juego, con lo que se presenta es escenario perfecto para que el candidato tenga un contacto directo con el votante. Para esto, el candidato debe tener la capacidad de emocionar a los usuarios con su mensaje, de asegurarse que les llegue su propuesta, de persuadirlos a votar por él y de motivarlos a apoyarlo por medio de la difusión de su mensaje, de la viralizacion de sus contenidos.

Otro punto importante es la mesura de lo que se publica. En teoría, las acciones offline de la campaña deberían reflejarse en lo online, sin embargo, no siempre se usan adecuadamente los lenguajes de acuerdo a las plataformas, tampoco se discierne sobre la calidad y cantidad de contenidos, es por eso que muchos seguidores dejan de serlo cuando se ven bombardeados de información o cuando la información no les aporta nada.

Para finalizar, es imprescindible que el uso de las redes sociales sea un proceso sostenido en el tiempo, regular y permanente, esto dará legitimidad a la palabra del candidato, es un error desperdiciar esta poderosa herramienta tecnológica solamente durante la campaña.

En caso de un triunfo electoral, se debe mantener el contacto e interactividad con la gente por medio de las redes sociales, esto fortalecerá la credibilidad del político y le permitirá informar permanentemente de su gestión. En caso de perder las elecciones, no solo que no hará sentir a sus seguidores usados por un momento, sino que, sus redes sociales, se convertirán en la base para capitalizar adeptos en una futura contienda electoral.

Suscríbete a nuestro boletín

3 Comentarios

  1. Excelente artículo, muy bien descrito, tus recomendaciones no solo para políticos, más bien para nuevas generaciones que se interesen en la cosa pública, y desplacen a los típicos modelos oportunistas, ojalá los medios actuales digitales aporten a una cultura de decisión efectiva, efectiva en la construcción de realidades y consecución de logros comunes y participativos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here