¡UY ME EQUIVOQUÉ!

El lapsus presidencial pone en duda la capacidad del mandatario para ejercer el poder.

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Foto: Semana Económica

Carlos Matus en su clásico libro sobre el estudio del poder “El líder sin Estado Mayor”, afirma que una de las bases del mando presidencial se encuentra en la capacidad de manejar los recursos, los cuales identifica como la dirección de los medios de comunicación, el poder legislativo, la maquinaria estatal y la adhesión popular.

Desde el triunfo electoral, era evidente que la gran debilidad presidencial sería contar con un poder legislativo dominado por la oposición, ésta con ira explicada por la sorpresa de la derrota y la forma como se planteó el debate en la última parte de la campaña; sin embargo, gran parte de la población confió en “el mito PPK”, el mito de un hombre con experiencia, liderazgo y un equipo de lujo que tendría la capacidad de superar sus debilidades y conducir de forma exitosa la gestión del Estado.

El caso es que los primeros diez meses de gobierno han significado una pérdida acelerada de confianza sobre el liderazgo del Presidente, sobre su capacidad de conducir el Estado y toma de decisiones. No en vano, muchas personas piensan que de no haber sido por el desastre climático en gran parte del país durante los meses de febrero y marzo, para estos días ya se hubiese generado un cambio ministerial de mayores proporciones, incluida la salida del Primer Ministro. Además se habría puesto en agenda la vacancia presidencial.

Por eso es preocupante que el Presidente de la República continúe incurriendo en errores de comunicación que afectan su reputación; desde el inicio de su gobierno nos acostumbró a frases poco felices, tales como, “me entran por aquí y me salen por allá”, “no me preocupa que haya un poquito de contrabando”, “si alguien quiere fumar su troncho no es el fin del mundo”, “a mí no me importa mi imagen, francamente”, “mi bancada necesita disciplina, a veces no me escuchan mucho y eso me duele tremendamente”, “no todo lo que ha hecho Odebrecht en el Perú es corrupto”, “Kuntur Wasi es financieramente muy sólido”, pero que ahora diga “es que no leo lo que me dan” hace preguntarse y con razón: ¿El Presidente sabe lo que firma? ¿Es consciente de las normas y temas importantes de la gestión? La verdad a este paso, en un par de años la imagen presidencial será la de un anciano bonachón sin liderazgo y eso sería perjudicial para nuestro sistema democrático, la gestión de gobierno y la tranquilidad social.

Si a esto le agregamos que hoy, la imagen de eficiencia en la gestión del gobierno se debe a la capacidad de las Fuerzas Armadas de responder a los desastres naturales, capacidad que nada tiene que ver con la acción de gobierno en sí, sino con una estructura de mando existente y comprobada; y que no tenemos grandes logros sectoriales que hablen por si solos de la capacidad de gestión del gobierno de PPK, entenderemos que este escenario es más probable de lo que realmente desearíamos.

Por dicha razón, el manejo de la comunicación política en este gobierno es clave y no nos referimos al manejo de las redes sociales o a grandes inversiones en los medios de comunicación para promover las acciones de gobierno, nos referimos al manejo de la imagen del Presidente de la República para mantener y fortalecer el mito de PPK como el líder que todo el Perú quiere ver, por eso ¡Sólo la comunicación política salvará a PPK!

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