POR UNA DERECHA LIBERAL EN EL PERÚ

La lucha social y económica no es propiedad de la izquierda. Por Luis Herrera Romero, analista político especialista en comunicación política y gestión pública.

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Foto: Karibeña

Estamos a veintisiete meses que acabe el quinquenio PPK/Vizcarra, y desde el plano ideológico nos queda el sentimiento que ha sido la oportunidad perdida para formar la derecha liberal, que reclame como bandera, la economía de mercado y la protección de los derechos humanos del hombre sobre los de la empresa.

Por primera vez en nuestra historia, llegaba al poder “un gobierno de lujo”, un grupo que representaba a la tecnocracia que durante las últimas décadas había mantenido la estabilidad macroeconómica del país, a pesar de los políticos a los que servían.

Por ende, se pensaba que era la oportunidad para que los tecnócratas mostraran las bondades del liberalismo económico, ese que defiende la libre competencia y aborrece el monopolio, el que negocia con sus proveedores para obtener menores costos y mayores beneficios y no aquel que sobrevalora, el liberalismo que defiende el derecho de los consumidores y no el de las empresas, el ejecutor de proyectos; esa era la oportunidad y nada de ello se ha logrado.

Por el contrario, descubrimos que nuestra tecnocracia representó el más cruel de los mercantilismos, el corrupto, el que gestionó la cosa pública para sus propios intereses y escondió sus ineficiencias en un cúmulo de procedimientos legales, junto a legisladores hipotecados a intereses económicos y empresarios cómplices de la corrupción.

Por eso el mercantilismo logró mejor que nadie entregarle a la izquierda las banderas del desarrollo económico, la lucha contra la corrupción, la defensa de los derechos humanos y darle los insumos para acusar de corrupto e ineficiente cualquier intento de plantear la política desde el enfoque liberal, no importa si ellos mismos fueron parte de ese mercantilismo, ideológicamente se declaran puros.

Por eso, hoy nos encontramos ante un fenómeno político – La negación ideológica – nadie quiere ser identificado como una opción de derecha liberal y los partidos y candidatos luchan por posicionarse como opciones de centro que típicamente juegan con el populismo de izquierda o derecha. El peligro es que tan dañino como la izquierda socialista puede ser un partido populista de centro.

El país se merece un verdadero partido de derecha liberal que defienda la economía de mercado, la transparencia económica, el antimonopolio, el derecho a tener trabajo, la igualdad de oportunidades, la eficiencia en la gestión, el aumento de la productividad nacional y para ello todavía hay oportunidad.

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